ras flirtear con el comunismo en su juventud, Porfirio Lobo Sosa, más conocido como 'Pepe' Lobo y que asume este miércoles la Presidencia de Honduras, es un animal político con un extenso periplo que ahora lo ubica en la derecha conservadora hondureña.
Simpático, afable y de sonrisa fácil, Lobo, de 62 años, necesitará mucho más que carisma para conciliar a una sociedad dividida tras el golpe de Estado que depuso del poder hace siete meses a su paisano Manuel Zelaya y azotada duramente por la crisis económica.
También tendrá que convencer a la comunidad internacional, que desconoció los comicios del 29 de noviembre realizados bajo el régimen de facto de Roberto Micheletti, para que vuelva a insertar a Honduras en el foro de naciones democráticas del que fue marginada por el golpe del 28 de junio.
Un desafío que incluye asimismo la necesidad de modernizar el carpetovetónico sistema político.
Hijo de una rica familia de la oligarquía agraria de Olancho -igual que Zelaya-, muy influyente en esa zona, está muy vinculado a la tierra. No en vano es uno de los mayores productores de maíz, soya y sorgo del país.
Pero el gusanillo de la política le entró de muy joven. Su paso por la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, en la década de 1980, le valió la apelación de 'izquierdista' en su juventud, pero de lo que pocos tienen dudas es que ahora milita en la agrupación más derechista de Honduras, el Partido Nacional (PN).
"Es gente que proviene de esta política tradicionalmente caudillista, más que de cualquier otra cosa'', dijo a la AFP el analista político Efraín Díaz Arrivillaga.
Pese a que también estudió en Estados Unidos, miembros de la derecha ultramontana hondureña ven con recelo su pasado izquierdista y lo consideran como una segunda opción en Honduras para el presidente venezolano, Hugo Chávez, después de haber flirteado con Zelaya.
En los casi dos meses transcurridos desde su elección, Lobo ha tenido que hacer filigranas para resistir a las presiones de la comunidad internacional, que exigía la cabeza del presidente de facto, Roberto Micheletti, para reconocer su gobierno.
Lobo, al igual que buena parte de la clase política hondureña, apoyó el golpe de Estado contra su amigo Zelaya, refugiado en la embajada de Brasil desde hace cuatro meses.
Lo máximo que ha logrado, ante la testarudez de Micheletti y de Zelaya, inflexibles en sus posiciones, es que este último parta al exilio a República Dominicana este miércoles, cuando oficialmente termina el mandato para el que fue elegido.
Lobo pretende gobernar con todas las fuerzas de la sociedad y centrarse en tres pilares: trabajo, con la creación de seguridad laboral e inversión en capital humano; seguridad, apostando por la gobernabilidad y la democracia; y defensa de los principios y valores. "Ni retrocesos ni desviaciones, avancemos con valores'' es su lema.
Gerente de la Corporación de Desarrollo Forestal en el pasado, aunque esta institución dejó de existir, Pepe Lobo, casado y padre de familia numerosa, se caracteriza por un discurso "muy general que no llega a lo específico'', dicen los críticos.
A este licenciado en administración de empresas por la Universidad de Miami y el menor de cuatro hermanos, su partido, el PN, y la crisis en su gran rival, el Partido Liberal (PL, derecha), del que proceden Micheletti y Zelaya, le alzaron a la presidencia de uno de los países más pobres de América que espera impaciente soluciones a sus problemas. Sin más dilaciones.



























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