Jacks Pierre estaba parado el jueves frente al centro de servicio en Lipton Toyota, en Oakland Park, observando con nerviosismo mientras le instalaban a su camioneta Tundra una barra de acero inoxidable en el acelerador.
Pierre fue uno de cientos de surfloridanos que hicieron fila para arreglar sus vehículos el primer día que comenzaron a llegar las piezas para arreglo a los concesionarios locales.
Toyota calcula que la llamada a revisión y reparación de los aceleradores, que en casos aislados han llevado a una aceleración súbita, costará unos $1,100 millones y afectará a aproximadamente 5.6 millones de vehículos a nivel mundial, además de un máximo de $890 millones en ventas perdidas.
La compañía comenzó a emitir cheques por un máximo de $75,000 a cada uno de sus distribuidores esta semana, exigiendo que el dinero se use para "hacer lo que merecen los clientes de Toyota''.
En el sur de la Florida, los concesionarios están usando los fondos para contratar mecánicos adicionales y ofrecer prestaciones como cambio de aceite y gasolina gratis, afirmó Craig Pollock, presidente de Southeast Toyota Distributors, el mayor distribuidor de Toyotas nuevos en Estados Unidos.
En toda la región, propietarios de Toyotas --nerviosos y algunas veces molestos-- abarrotaron los centros de servicio para solucionar el problema del acelerador detectado en ocho modelos de la empresa.
A medida que los problemas del acelerador comenzaron a conocerse, Pierre, vecino de Oakland Park, indicó que en cuestión de semanas ha pasado de una lealtad de 20 años a la empresa a conductor insatisfecho que estudia la posibilidad de demandar a la empresa.
Pero en el mismo centro de servicio de Oakland Park, Allen Trumbach, de 32 años, estaba sentado en el área de espera, navegando internet en su laptop mientras los mecánicos reparaban su Toyota Camry del 2010.
"No sentí que el carro tuviera nada malo'', afirmó. "Incluso apreté el acelerador hasta el fondo pero no noté nada. Estoy aquí sólo para estar seguro''.
Los concesionarios locales están en la primera trinchera de un esfuerzo a nivel de toda la empresa para salvar la confianza del consumidor a raíz de uno de los mayores llamados a revisión en la historia de EEUU.
Harry Weineger, de 84 años y retirado residente en Plantation , aseguró que estaba impresionado con el servicio que ha recibido desde que se anunció el llamado a revisión.
Agregó que su Camry del 2009 ha tenido problemas en el acelerador en el pasado, pero que tiene confianza que la reparación solucionará cualquier problema. Su lealtad a la empresa no ha mermado por los reportes recientes, subrayó.
"El trato aquí siempre ha sido bueno'', amplió, sentado en un salón lleno a capacidad donde unas 65 personas esperaban que les repararan sus carros en Lipton Toyota. "El Camry siempre ha tenido una buena reputación'', amplió.
En Headquarter Toyota en Hialeah, hasta el mediodía del jueves habían sido arreglados unos 200 carros y el proceso ha sido "eficiente'', declaró Alexandra Esteve, directora de Mercadotecnia.
Headquarter ofrece un horario ampliado esta semana para hacer frente a las reparaciones y ha traído personal adicional para ayudar a explicar el tema a los clientes preocupados.
Unos 63,000 paquetes de reparación se han enviado a la región sureste de distribución de Toyota, que incluye la Florida y otros cuatro estados. La empresa está fabricando 1.4 millones de paquetes de piezas por semana y seguirán llegando a la región el resto del mes, apuntó Pollock.





























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