"Cuando la gente llega, los concesionarios se ocupan de los vehículos, dependiendo de la disponibilidad de las piezas'', afirmó. "Nuestra meta es que si hay algún problema lo vamos a resolver''.
Aunque el impacto del llamado a revisión ha sido notable en los centros de servicios, también ha afectado las ventas porque los modelos llamados a revisión fueron retirados de los salones de exhibición.
"Eso obviamente nos afecta, cuando un cliente viene a buscar un Camry y no podemos vendérselo'', explicó Esteve.
Los clientes que necesitan reparaciones son la prioridad, pero una vez que los concesionarios reparen los carros que tienen en inventario, los aprobarán para la venta.
A nivel empresarial, Toyota ha comenzado a lanzado una campaña masiva de relaciones públicas, comprando anuncios de página completa en grandes periódicos y enviando cartas a los dueños de vehículos afectados por el llamado a revisión.
Algo que no ha ayudado es una declaración esta semana del secretario de Transporte federal, Ray LaHood, quien advirtió a los dueños de los vehículos llamados a revisión que no los manejaran más. La advertencia fue retirada posteriormente.
Ernie Sims, vicepresidente ejecutivo de Al Hendrickson Toyota en Coconut Creek, indicó que la declaración de LaHodd provocó un gran aumento en llamadas y visitas de propietarios.
Pierre, por ejemplo, decidió llevar su carro al taller después de escuchar la advertencia de LaHood. Dijo que no se sentía seguro manejando su camioneta Tundra incluso después de ser reparada.
"Espero que me devuelvan el dinero'', comentó. "Si la puedo vender hoy, mañana me compro un Volvo''.
Toyota enfrenta numerosas demandas de clientes molestos, como una presentada por un abogado de West Palm Beach que ha solicitado que se considere una demanda colectiva, reportó el Palm Beach Post.
Esta información se complementó con material de la Associated Press.





























Mi Yahoo