Edwin Valero ha acusado de discriminación al gobierno de Estados Unidos, tiene un tatuaje del presidente venezolano Hugo Chávez en el pecho, sufrió una seria lesión en su cabeza en un accidente de motocicleta y fue acusado de conducir en estado de ebriedad en Texas.
Esos pocos detalles ya hacen un currículum cargado para convertirlo en el niño malo del boxeo, pero lo que lo hace realmente destacado es la línea que dice: 26-0, con 26 nocauts.
"Yo de verdad no presto atención a lo que la gente piensa de mí. Yo hago lo que hago porque quiero hacerlo'', dijo Valero, quien se enfrentará a Antonio DeMarco por el título de peso ligero en la noche del sábado en Monterrey, México.
Es una actitud arrogante que ha causado montones de problemas a Valero. Pero esa misma actitud la lleva al cuadrilátero, donde ha causado problemas a sus rivales.
Las primeras 18 peleas de Valero no pasaron del primer round, y su mano pesada causó más de media docena de nocauts instantáneos. Sólo una vez Valero se pasó del noveno round,y en ese caso estaba apaleando a Vicente Mosquera tan duro que el árbitro Luis Pabón detuvo la pelea en el décimo.
Dicho sea de paso, eso fue por un título mundial.
Cuando el carismático venezolano subió de peso a otra división para retar a Antonio Pitalúa por un título vacante a principios del 2009, los conocedores del boxeo pensaron que alguien con 46 victorias en 49 peleas resultaría un reto mayor para Valero.
Se equivocaron. El caraqueño lo derrumbó en el segundo round.
"Yo miro a todos los boxeadores, y eso se refiere también a DeMarco, yo los miro a todos igual'', dijo Valero días atrás. "Yo entreno duro, yo peleo duro, no hay ninguna diferencia''.
Lástima que todo no sea así de simple fuera del cuadrilátero.
Valero, de 28 años, estuvo en un tremendo accidente motociclístico en febrero del 2001 en que sufrió una fractura de cráneo y tuvo que ser operado para extraerle un coágulo.
El dice que su médico en Venezuela le dijo que podía pelear un año más tarde, y Valero se hizo profesional en el 2002. Ganó sus primeras 11 peleas, incluyendo dos en California, antes de no pasar un examen de MRI previo a una pelea en Nueva York. Valero recibió una suspensión indefinida que le prohibió combatir en Estados Unidos, de modo que gran parte de su carrera ha tenido lugar en Japón.
Top Rank ha ejercido presión para que Valero reciba una licencia en EEUU, donde hay oportunidades mucho más lucrativas, y Nevada enmendó recientemente una regla que no permitía a los boxeadores solicitar una licencia si habían sufrido una hemorriagia cerebral.
Cuando todo parecía listo para que Valero peleara en otoño en la velada del combate de Manny Pacquiao contra Miguel Cotto, la política intervino.
A Valero le negaron la visa debido a su DUI en Texas, y entonces sugirió que le habían negado su solicitud debido a su simpatía por Chávez, un acerbo crítico de la política de EEUU en la región.
"Sí, por supuesto que yo quiero seguir peleando en EEUU, y yo entiendo que ahí es que están las oportunidades'', dijo. "Estamos trabajando en conseguir mi visa y regresar. Yo diría que en los próximos tres meses habremos conseguido eso''.



























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