Al cumplir esta semana 11 años en el poder y con unas decisivas elecciones parlamentarias previstas para finales de septiembre, el presidente Hugo Chávez enfrenta la mayor crisis desde el breve golpe militar en su contra en el 2002.
"Este año para Chávez va a ser muy complicado y cuesta arriba, y tiene poco margen de maniobra, porque se le viene una enorme crisis encima'', declaró el politólogo Manuel Felipe Sierra, en Caracas.
Las manifestaciones estudiantiles continuaron por segunda semana en Caracas y otras ciudades frente a una dura respuesta policial, en medio de nuevos indicios de que Chávez planea endurecer su posición ante los graves problemas económicos, una alarmante polarización política y un creciente descontento popular.
En un sorpresivo anuncio el martes, Chávez dijo que Ramiro Valdés, vicepresidente del Consejo de Estado de Cuba y ministro de Tecnología e Informática, presidirá una comisión para enfrentar la crisis eléctrica en Venezuela.
La noticia causó escepticismo y suspicacia. Valdés, quien ha sido ministro del Interior en varias épocas a lo largo de casi 50 años, es el creador del aparato de seguridad cubano y siempre ha sido considerado como una de las figuras más duras del castrismo.
"Mal podrá el ministro cubano, cuya especialidad primaria es la represión, evitar los apagones si no ha podido impedirlos en su propio país'', escribió Rafael Poleo, analista político y editor venezolano exiliado en Miami.
Hasta ahora, las protestas han dejado dos muertos y centenares de heridos y detenidos. A la situación económica se suman la delincuencia descontrolada, el cierre de medios de comunicación, la corrupción administrativa y el colapso de los servicios públicos.
Las protestas han hecho revivir el liderazgo estudiantil, con nuevos dirigentes como Roderick Navarro, un estudiante de la Universidad Central de Venezuela.
"No vamos a dejar de protestar, seguiremos en las calles, no importa lo que haga el gobierno'', advirtió Navarro la semana pasada durante una manifestación sorpresiva que lideró frente al canal oficial Venezolana de Televisión (VTV), en Caracas, para condenar el cierre del canal privado RCTV.
Entre los militares, un factor indispensable en la ecuación chavista, el malestar ha subido de tono. La pasada semana, dos ex comandantes que acompañaron a Chávez en el fallido golpe militar del 4 de febrero de 1992 contra el presidente Carlos Andrés Pérez solicitaron públicamente su renuncia.
Los comandantes en retiro Joel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta, miembros de la cofradía de inspiración bolivariana que desde 1982 conspiró junto a Chávez para cambiar el sistema democrático en Venezuela, expresaron que éste ya no tiene "autoridad moral'' para gobernar.
Chirinos destacó el deterioro de los servicios públicos y una crisis económica inexplicable en medio de un período de abundancia petrolera.
"Y la lucha contra la corrupción, que fue nuestra bandera, es el peor estigma para un gobierno que exhibe el enriquecimiento ilícito más obsceno en la historia del país'', dijo Chirinos, que permanece activo en la política de Falcón, su estado natal.
En efecto, para los venezolanos es difícil de comprender la crisis, a pesar de ingresos que en 11 años superan $1 trillón, de acuerdo con una suma de los presupuestos anuales y los recursos adicionales aprobados por la Asamblea Nacional entre 1999 y el 2009.





























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