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RINCON DEL RECUERDO

El legendario

 

mmartinez@elnuevoherald.com

Fue un pelotero que dejó la piel en el terreno de juego para brindarles a los aficionados un espectáculo de infinita diversión.

Ty Cobb nació en Narrows, Georgia, el 18 de diciembre de 1886. Le llamaron "El Melocotón de Georgia'' y es considerado el mejor pelotero de su época con un legado que en ocasiones se ha visto eclipsado por su reputación de temperamento agresivo.

Debutó en el jardín central de los Tigres de Detroit el 30 de agosto de 1905. En su primer turno al bate en las Mayores, bateó un doble ante los New York Highlanders (que después serían los Yankees). Esa primera temporada bateó solo para .240 en 41 juegos, pero Detroit le dio un contrato de $1,500 para la campaña de 1906.

Al año siguiente, Cobb se convirtió en el jardinero central regular de Detroit, bateando para .318 en 98 juegos.

Conquistó su primera corona de bateo en 1907 con .350 de average, 212 hits, 49 robadas y 119 impulsadas. Repitió ese título en 1908 y 1909.

Lideró a los Tigres a ganar el banderín de la Americana tres veces consecutivas entre 1907 y 1909, aunque perdió las tres Series Mundiales, dos con los Cachorros de Chicago y una con los Piratas de Pittsburgh.

En 1911 ganó la Triple Corona de bateo con .420 de promedio, 24 jonrones y 127 impulsadas, logrando el premio de un vehículo que se le entregaba al mejor jugador de la liga, galardón que dio lugar al premio Chalmers al año siguiente y naciendo de esta forma el moderno concepto de MVP.

Entre 1911 y 1919 sumó ocho títulos de bateo, cinco de ellos consecutivos. En 1915 estableció un récord de robadas en una temporada con 96. Esta marca permaneció en los libros hasta que Maury Wills lo rompió en 1962.

Sus cinco títulos seguidos terminó en 1920 al finalizar segundo con .371, detrás de los .386 del jardinero central Tris Speaker.

El colosal pelotero sumó 11 coronas de bateo y terminó su carrera con promedio de .366, 1,937 impulsadas, 2,246 anotadas, 4,189 imparables, 892 bases robadas y average de embasamiento de .433.

En 1920, Babe Ruth había pasado a los Yankees y era el bateador de más poder en las Mayores. Y cuando Cobb y los Tigres se presentaron en Nueva York para medirse a los Yankees por primera vez en dicha temporada, varios cronistas deportivos definieron el choque como una demostración de dos estilos diferentes.

Ruth disparó dos cuadrangulares y un triple, mientras que Cobb bateó un hit en la serie completa.

A medida que la popularidad de Ruth crecía, Cobb se hizo más hostil a éste. Cobb veía a Babe como una amenaza contra su estilo de juego y de vida. Mientras que Cobb predicaba con una actitud espiritual, Ruth llenaba su estómago de perros calientes, cerveza y mujeres.

Al parecer, a Cobb no le agradaba que a pesar de la indiferencia de Ruth por su estado físico y por el béisbol tradicional de la época, su éxito era abrumador y llenaba los estadios de fanáticos para presenciar sus jonrones.

Cobb decidió demostrar que conectar por encima de las vallas no era un reto imposible para un bateador de contacto como él.

El 25 de mayo de 1925, inició un desempeño brillante en un doble juego contra los Yankees. Sentado en el dogout le comentó a un periodista que por primera vez en su carrera iba a enviar la pelota sobre la cerca. Ese día bateó seis imparables, un doble y tres cuadrangulares. Las 16 bases alcanzadas sentaron un nuevo récord para la Liga Americana. Al día siguiente bateó otros tres imparables con dos jonrones y sus nueve hits consecutivos en tres juegos fueron un récord personal para Cobb, sus cinco cuadrangulares en dos partidos igualaron una marca establecida por Cap Anson en la Liga Nacional en la temporada de 1884.

El Nuevo Herald

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