Muchos piensan que Aroldis Chapman pasará todo el año 2010 en las Ligas Menores. Yo no lo creo. Si lanza bien en sus dos primeros meses en Ligas Menores, en cualquier momento de la próxima temporada lo veremos en la lomita de los Rojos de Cincinnati.
Cuando un lanzador posee un verdadero talento solamente necesita pulir los detalles negativos para iniciar su despegue rumbo a la consagración. Y ese es el caso de Chapman.
Los que dudan del potencial de Chapman, afirman que el cubano es un pitcher con descontrol y que posee un sólo lanzamiento: una recta que sobrepasa de manera sostenida las 95 millas.
Yo dudo de esa afirmación. Chapman tiene tres tipos de envíos: su recta que intimida, curva, slider y un cambio de velocidad que es el que los capacitados entrenadores de pitcheo van a trabajar más con el antillano. Que su recta sea su mejor lanzamiento hasta el momento y que los otros los deba mejorar, eso no lo dudo.
Sobre el descontrol, en las ocasiones que lo he visto actuar lo ha enseñado, pero no a la medida de poner al holguinero como alguien que sólo tira bolas, bolas y más bolas. Eso no es así.
Además, el descontrol se trabaja y se mejora. Y en eso los entrenadores ya están trabajando con Chapman.
No faltan aquellos que han escrito que Cincinnati ha botado $30 millones con la firma de Chapman y que lo ha ubicado como una pieza clave en el futuro de este equipo.
Uno de los más grandes lanzadores de la historia, el también zurdo Sandy Koufax, cuando se inició en Grandes Ligas era más descontrolado que el propio Chapman. ¿Y hasta dónde llegó Koufax? Para muchos ha sido el mejor pitcher zurdo de la historia y uno de los grandes de todos los tiempos en las Mayores.
Cuando digo que Chapman estará en la lomita de Cincinnati este mismo año, lo digo por dos razones fundamentales.
Primero: los peloteros de los Rojos, incluyendo su cuerpo de lanzadores, son figuras jóvenes y en proceso de desarrollo. Y en este aspecto es que el equipo trabaja y deposita su esperanza para regresar en corto tiempo a la época gloriosa de la famosa Maquinaria Roja del Cincinnati.
Segundo: Los Rojos han dicho en reiteradas ocasiones que ven en Chapman su quinto abridor esta misma temporada con la idea de que acumule la experiencia necesaria para comenzar con el equipo en la campaña del 2011. No creo que la dirección de Cincinnati espere al 2011 para que Chapman comience su experiencia en las Mayores.
Y para aquellos que hablan de calidad monticular, es bueno preguntar: ¿Acaso todos los lanzadores que actúan en Grandes Ligas son estrellas de la lomita? Por favor, en esta pelota -que por diferentes razones- donde se juega el mejor campeonato del mundo, solamente a un grupo reducido de sus serpentineros se les pueden llamar estrellas, los restantes son lanzadores de nivel promedio.
Sabemos que Chapman es un joven de 22 años que necesita adaptarse más a la forma de vida de este país y aprender algunos secretos del arte de lanzar, esos elementos que en Cuba se carece en estos momentos. Pero el talento está ahí y eso tiene mucho valor, el mismo valor que los Rojos le dieron al brazo del zurdo antillano cuando lo firmaron por una suma multimillonaria.
Y ese talento, si Chapman lanza bien sus dos primeros meses en Ligas Menores, logra mejorar su control y su cambio de velocidad, lo va a comenzar a explotar este mismo año en Grandes Ligas.



























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