Una de las grandes bellezas del boxeo radica en que no existen enemigos pequeños encima de un cuadrilátero.
En homenaje al veinte aniversario de una de las victorias más sorpresivas en la historia del boxeo, cuando un desconocido natural de Columbus, Ohio, James Buster Douglas, derrotó al entonces imbatible Mike Tyson.
Ese hecho ocurrió el 11 de febrero de 1990, en el Tokyo Dome, en Japón. Douglas, burlándose de todo los pronósticos de los expertos y en contra en las apuestas 42-1, noqueó a Mike Tyson en el décimo asalto para conquistar la corona mundial de los pesos completos y arrebatarle el invicto a una figura que, por su talento y sus puños de acero, guiaba sus pasos por los caminos de convertirse en el mejor peso completo de todos los tiempos de este deporte.
Tyson, que a la edad de 20 años, cuatro meses y 22 días se había convertido en el boxeador más joven en ganar la corona de los pesos completos, jamás volvió a ser el mismo después de la inesperada derrota ante Douglas al ganar 13 y perder cinco.
A lo largo de su carrera, Tyson acumuló marca de 52 victorias, 46 por nocauts, y seis derrotas, cinco de estos reveses tras perder ante Douglas.
Douglas era un talentoso boxeador que había tenido una anterior oportunidad de pelear por la faja, pero cayó antes del límite en un combate frente a Tony Tucker.
Pero aquella noche del 11 de febrero en Tokio resultó una jornada de inspiración para Douglas, que supo utilizar su mayor alcance y castigó a Tyson en cada ocasión que el temible campeón se le acercaba para intercambiar golpes.
Recordamos que cuando Tyson derribó a Douglas en el octavo round, éste se levantó con mayor fortaleza para continuar su dominio y noquearlo en el décimo.
Imposible olvidar aquella imagen de Tyson mareado, luchando a duras penas para ponerse de pie, agarrándose de las cuerdas, buscando su protector bucal y ubicándoselo al revés entre sus dientes. Ese emocionante round se encuentra ubicado en un lugar especial en los libros de la historia.
La victoria de Douglas sobre Tyson puede ser considerada la madre de todas las sorpresas en los pesos completos y una de las más grandes en cualquier división en el boxeo.
Entre las seis sorpresas que más recuerdan los cronistas deportivos están la derrota de Sugar Ray Robinson ante el desconocido Randy Turpin por la corona de los medianos, el 10 de julio de 1951, en Londres, Inglaterra.
Dos meses más tarde, Robinson fulminó a Turpin en el décimo para recuperar la faja.
Otra sorpresa fue la victoria del joven Cassius Clay el 25 de febrero de 1964, en el Centro de Convenciones de Miami Beah, cuando estando en contra de las apuestas 10-1, derrotó al temible pegador Sonny Liston en el sexto asalto.
También fue sorpresa el nocaut que le propinó Antonio Tarver en el segundo asalto a Roy Jones Jr, el 15 de mayo del 2004, en el Mandalay Bay, en Las Vegas.
Podemos mencionar el inolvidable fuera de combate de Jess Willard al primer campeón negro de los pesos completos, Jack Johnson, el 5 de abril de 1915 en el round 26 en el Hipódromo del Vedado, en La Habana, Cuba.
Tampoco podemos dejar de mencionar la derrota de Jack Dempsey, “El Asesino de Manassa’’, frente a Gene Tunney el 23 de septiembre de 1926, en Filadelfia. Ni el triunfo del alemán Max Schmeling frente al invicto Joe Louis, por nocaut en el duodécimo round el 19 de junio de 1936, en el Yankee Stadium de Nueva York.
Louis noqueó a Schmeling en el primer asalto en el combate de revancha.
Pero el revés de Tyson ante Buster esa noche en el cuadrilátero del Tokyo Dome representa la sorpresa mayor que ha ocurrido en la historia de los pesos completos.



























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