La necesidad de cohetes por parte de las FARC también se mencionó en un mensaje electrónico hallado en computadoras decomisadas cuando fuerzas colombianas capturaron un campamento de las FARC en Ecuador en el 2008 y dieron muerte al jefe guerrillero conocido como Raúl Reyes.
"Las armas antiaéreas son una necesidad urgente'', expresaba el mensaje entre dos jefes rebeldes, también publicado en los medios colombianos.
Aunque las autoridades colombianas y estadounidenses se han preocupado desde hace tiempo por la posibilidad de que las FARC consigan cohetes antiaéreos, la mayor parte de la preocupación hasta el momento se había centrado en Venezuela, donde el presidente izquierdista Hugo Chávez ha expresado desde hace mucho su simpatía por el grupo guerrillero.
Chávez ha comprado a Rusia grandes cantidades de armas desde el 2006, como $6,000 millones en cazas, helicópteros, tanques, cohetes antiaéreos Igla-S --también conocidos como SA-24, la versión más moderna de los cohetes antiaéreos portátiles-- para lo que dice ser la defensa de su país contra un planeado ataque de Estados Unidos.
El Departamento del Tesoro de Estados Unidos acusó a un ex ministro de Chávez y a dos generales en el 2008 de ayudar a las FARC con armas, dinero, actividades de narcotráfico y ordenó el decomiso de cualquier activo de esas personas en este país.
Pero este caso ha centrado la atención en Perú, que compró 633 cohetes IGLA-1, también conocidos como SA-16, entre 1992 y 1996, y 500 modelos Strela 2 más antiguos, también conocidos como SA-7, entre 1978 y 1981, según el Instituto de Investigaciones de la Paz de Estocolmo, que le sigue la pista a las compras de armas en todo el mundo.
Los documentos de la fiscalía peruana no mencionan ninguna afinidad ideológica entre las FARC y los oficiales peruanos que les vendieron las armas, después de eliminarlas de los libros como usadas en ejercicios militares o eliminadas por ser muy viejas, lo cual indica que lo hicieron sólo por dinero.
Nicaragua destruyó voluntariamente unos 1,400 cohetes Strela 2 después de la guerra entre el gobierno sandinista, respaldado por la Unión Soviética, y los contras, apoyados por Estados Unidos. Pero funcionarios estadounidenses han ofrecido al gobierno nicaragüense $5 millones por la destrucción de los 600 cohetes antiaéreos que todavía tienen.
Gerardo Reyes, periodista de El Nuevo Herald, contribuyó a este reportaje.





























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