Los guerrilleros rasos, que en su mayor parte son menores de edad, deben dormir en el suelo.
Una gran proporción de los guerrilleros de las FARC, además, han sido reclutados por la fuerza y se les hace saber que si eluden la guardia de otros, el castigo puede ser la pena capital. La misma sanción se aplica para cualquier intento de insubordinación.
Otras conductas sancionables son la mala preparación de los alimentos, bañarse sin permiso y sin vigilancia de otros o mantener armas en estado de suciedad.
Los frentes de guerra de las FARC algunas veces matan a más gente dentro de sus propias filas que en combates contra la fuerza pública o en los asaltos a poblaciones y caminos.
En la región oriental de la Serranía de la Macarena, donde se esconde Jorge Briceño, alias "Mono Jojoy'', jefe militar de las FARC, el Ejército Nacional ha recopilado información sobre abundantes fosas comunes en las que han sido sepultados decenas de jovencitos reclutados por la fuerza.
Según las Fuerzas Armadas, mientras trata de huir de la persecución en su contra, Mono Jojoy --ahora enfermo de diabetes-- suele imaginar que algunos guerrilleros nuevos en realidad son infiltrados del Ejército y ordena su fusilamiento sin fórmula de juicio.
Algunas de estas fosas ya han sido encontradas y a otras las tropas no han podido aproximarse por estar cerradas con círculos de campos minados.
Los guerrilleros que han desertado o sido capturados en la región suroccidental del departamento andino de Tolima, han entregado versiones a la justicia en el sentido de que "Alfonso Cano'', jefe máximo de la organización, también suele ordenar fusilamientos, a veces masivos, de jóvenes nuevos incorporados a sus propias tropas.
Las mujeres enlistadas en las FARC tienen prohibido de manera terminante quedar encintas. Cuando eso ocurre, las "culpables'' son obligadas a abortar o son separadas de sus hijos apenas nacen.
Estas normas son tan antiguas en las FARC que el 29 de enero pasado, en Bogotá, una ex guerrillera desertora, agobiada por el llanto, se reencontró por primera vez con su hijo de 22 años. Había sido obligada a entregarlo recién nacido a una pareja de campesinos.
Durante los 25 años que permaneció en la guerrilla, contó que nunca se le permitió ir a buscar a hijo pero siempre creyó que iba a encontrarlo vivo.
"Saber que yo no lo podía criar, que nunca íbamos a poder vivir con tranquilidad, fue lo que me hizo dejarlo'', contó esta ex guerrillera de 44 años.
Amnistiada por el gobierno tras haber desertado en agosto pasado, la ex guerrillera se trenzó en un prolongado abrazo con su hijo, hoy administrador de empresas.
Explicó que se separó de él "desde que nació y porque tuve que salir a los pocos días por un combate que se estaba dando en la zona''.
El reencuentro ocurrió en una oficina del gobierno y las identidades de ambos no han sido reveladas por temor a represalias de las FARC.
Los tratos crueles y degradantes de las FARC con las mujeres y los niños han sido consuetudinarios.
En febrero del 2008, el gobierno de Colombia pidió abrir dos casos penales contra las FARC y uno de sus máximos jefes, Luis Edgar Devia Silva alias "Raúl Reyes'', en la Fiscalía General y la Corte Penal Internacional. En las dos demandas el auto cabeza de proceso es una investigación publicada por El Nuevo Herald el 3 de febrero del 2008.
La noticia, que causó indignación internacional, revelaba que Reyes mantenía a su disposición a niñas campesinas e indígenas secuestradas por las FARC para satisfacer sus afanes sexuales. Las raptaban vírgenes y él consideraba que era la mejor manera de evitar enfermedades como el sida.
Los expedientes siguen abiertos pues aunque Reyes murió en el 2008 durante un operativo del ejército colombiano contra un campamento de las FARC en Ecuador, las denuncias piden encontrar y castigar a los cómplices.
Los casos los planteó el Ministerio de Interior y Justicia "por secuestrar niñas menores de edad y explotarlas sexualmente''.





























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