Publicado el
miércoles 24 de
febrero
del 2010
Muere el preso político cubano Orlando Zapata
JUAN O. TAMAYO
Un disidente cubano que estaba encarcelado y llevaba 83
días en huelga de hambre murió el martes, informó su madre.
Es la primera vez en casi 40 años que un activista de la
isla muere de hambre para protestar por los abusos del
gobierno. "Ya asesinaron a Orlando Zapata Tamayo, ya acabaron con
él. La muerte de mi hijo ha sido un asesinato
premeditado'', afirmó a El Nuevo Herald Reina Luisa Tamayo,
refiriéndose a las autoridades cubanas. "Lograron lo que
ellos querían. Acabaron con la existencia de un luchador
por los derechos humanos''. Es la primera vez que un opositor del gobierno comunista
de la isla muere debido a una huelga de hambre desde que en
1972 falleció en la cárcel Pedro Luis Boitel, poeta y líder
estudiantil que luchó primero contra la dictadura de
Fulgencio Batista y luego contra la de Fidel Castro. Zapata Tamayo, de 42 años, que era plomero y albañil,
dejó de ingerir alimentos sólidos el 3 de diciembre pasado,
para protestar lo que describió de golpizas sistemáticas de
los guardias y muchos otros abusos que se cometen en la
prisión de Kilo 7, en la provincia de Camagüey. Activo en varias organizaciones de disidentes, Zapata
Tamayo fue arrestado en el 2003 en medio de una ola de
represión del gobierno que condenó a 75 críticos del
gobierno a largas sentencias de cárcel. Amnistía
Internacional lo declaró prisionero de conciencia. Acusado inicialmente de desacato, desorden público y
‘‘desobediencia'', y sentenciado a tres años, fue hallado
culpable de otros actos desafiantes cuando estaba preso y
en el momento de su muerte enfrentaba un total de 36 años
de prisión. La prensa cubana, controlada por el gobierno, no ha
informado de su muerte y el portavoz de la misión
diplomática cubana en Washington no pudo ser localizado
para conocer sus comentarios. El martes se informó que en las calles de varias
ciudades cubanas se podía ver una presencia policial mayor,
tal vez para evitar cualquier estallido de protestas a
favor de Zapata, según el Directorio Democrático Cubano, un
grupo de Miami que apoya a los disidentes en la isla. El caso de Zapata desató varias protestas callejeras de
críticos del gobierno a principios de este mes, como una
donde la policía de Camagüey detuvo a unas 35 personas
durante varias horas. Los detenidos después se quejaron de
que algunos fueron golpeados durante las redadas. La muerte de Zapata Tamayo ha desatado una ola de
protestas en la delegación floridana al Congreso federal.
El representante republicano Mario Diaz-Balart pidió al
gobierno del presidente Barack Obama que "se solidarice
con el pueblo cubano y deje de apaciguar al régimen
castrista con conversaciones directas y concesiones
unilaterales, mientras héroes como Orlando Zapata siguen
muriendo en las cárceles castristas''. Por su parte, el representante republicano Lincoln
Diaz-Balart declaró que la muerte de Zapata es un crimen
que "nunca será olvidado, ni prescribirá jurídicamente en
el futuro''. El representante demócrata Kendrick Meek
declaró que la huelga de hambre fue "un acto de
convicción, un llamado a la libertad frente a la
opresión''. "Tenemos la fuerza de continuar esta lucha por los
derechos humanos'', afirmó por teléfono a El Nuevo Herald
José Ortiz Molina, padrastro de Zapata, quien habló desde
La Habana mientras su esposa firmaba los documentos
oficiales para recoger de una morgue capitalina el cadáver
de su hijo. Ortiz Molina declaró que la familia tiene pensado llevar
el cadáver de Zapata a su pueblo natal de Banes, en la
provincia oriental de Holguín, posiblemente utilizando el
relevo de carros fúnebres de una ciudad a otra, algo común
para los cubanos que fallecen lejos de sus lugares de
origen. Durante los últimos tiempos Zapata estuvo detenido en la
prisión de Kilo 7, donde los guardias lo golpearon al menos
en tres ocasiones días antes de iniciar la huelga de
hambre, dijo su madre, y tenía la espalda "marcada por los
golpes'' cuando fue trasladado el 17 de febrero al hospital
Amalia Simoni en Camagüey. Cuando llegó al hospital era sólo "piel y huesos, y su
estómago era un hueco'', relató su madre en aquel momento.
Había perdido tanto peso que las enfermeras tuvieron que
ponerle los sueros en las venas del cuello. Aunque su salud empeoró, Zapata siguió negándose a
ingerir alimentos y la semana pasada fue llevado en una
ambulancia fuertemente custodiada al pequeño hospital de la
prisión Combinado del Este en La Habana, expresó su madre. Ortiz Molina y Reina Tamayo afirmaron que su hijo
después fue transferido al Hospital Hermanos Ameijeiras,
considerado uno de los mejores de todo el país, en un
intento de última hora por aparentar que el gobierno había
tratado de salvarle la vida. Zapata llegó allí "en estado grave'' y un alto oficial
de la Seguridad del Estado a cargo de su caso le dijo a la
madre el martes por la mañana que Zapata "podría morir en
cualquier momento'', indicó Ortiz Molina. "La poca vida que podía tener se le estaba acabando'',
subrayó el padrastro. Reina Tamayo, desafiante, aseguró que quería decirle al
mundo "que lo que pasó con mi hijo fue un asesinato''
porque fue "golpeado y torturado'' cuando estaba en la
prisión de Kilo 7. Después que comenzó la huelga de hambre, añadió la
madre, un oficial de la Seguridad del Estado que identificó
como "el mayor Roilán'' y otro agente del gobierno se
negaron a darle agua durante 18 días, en un intento inútil
de obligarlo a que abandonara la huelga de hambre. Tamayo declaró que planeaba celebrar un velorio para su
hijo en su casa de Holguín "y siempre llevarlo cerca de
nosotros, hasta los momentos finales''.
