Temerosos de que se les asociara con la amenaza comunista durante la era McCarthy en los años 50, los Rojos de Cincinnati se cambiaron oficialmente el nombre a Redlegs de Cincinnati.
Varias décadas después y tras la firma de Aroldis Chapman por $30 millones, nadie puede acusarlos de hacerle el juego a la ideologÃa de Carlos Marx y Vladimir Lenin, sino todo lo contrario.
Chapman es el último pelotero cubano de una verdadera estampida que ha desangrado el más querido de los deportes de la mayor de las Antillas, al punto de convertir a su poderoso equipo nacional en un club destinado al fracaso.
Desde que perdiera la corona en el mundial de Taiwan en el 2007, Cuba no pudo subir a lo más alto del podio ni en los Juegos OlÃmpicos de PekÃn en el 2008 ni en el II Clásico Mundial, celebrado un año después.
A todo eso se suman otros descalabros en categorÃas inferiores que ensombrecen el panorama de una pelota antillana que solÃa dominar los eventos del orbe con facilidad antes de la entrada de los profesionales.
"Las deserciones han arreciado en los últimos años y esta tendencia será irreversible'', expresó Juan Alvarez, un conocido evaluador de talento de los Rangers de Texas para el área de la Florida. "Los peloteros cubanos tienen las mismas necesidades que el resto de la población. Ellos han visto el éxito de los que han triunfado y también quieren ser remunerados en base a su talento''.
Entre 1939 y el 2006, conjuntos cubanos llegaron a discutir el oro en 48 torneos internacionales, con 38 tÃtulos y 40 finales consecutivas hasta el I Clásico Mundial de Béisbol, cuando terminaron segundos ante Japón.
El gobierno de Fidel Castro prohibió la llamada "pelota esclava'' del capitalismo en 1961, pero la principal escuadra de béisbol encarnaba la imagen viva de los éxitos del socialismo en el paÃs caribeño.
Desde que en 1991 el lanzador René Arocha desertara, la isla ha sufrido una fuga, primero a cuentagotas y luego a borbotones, que sólo en el 2009 sobrepasó la cifra de 35 jugadores.
Varias fuentes consultadas indican que el número de peloteros cubanos que han salido de la isla en los últimos años rebasa los 300. Al momento de redactar este artÃculo se contaban 15 cubanos en los rósters oficiales de 40 jugadores en equipos de Grandes Ligas.
Otras decenas de antillanos se encontraban en distintos pasos de la firma de contratos -existe un grupo importante en la República Dominicana- o del proceso de declararse agentes libres, una condición imprescindible para poder negociar pactos con clubes de las Mayores.
"No cabe duda de que estas ausencias han afectado muchÃsimo a la escuadra cubana en eventos internacionales'', expresó Jaime Torres, quien es uno de los más conocidos representantes de beisbolistas cubanos. "Pero esto es algo imparable. Allá se filtran las noticias y se sabe de los éxitos de un Kendry Morales, de un Alexei RamÃrez. Los peloteros de la isla sacan sus cuentas. Y la cuenta en Cuba no da''.
Torres, una especie de Bestia Negra para las autoridades de la isla por ser el ingeniero de contratos millonarios para figuras como RamÃrez, Yuniesky Betancourt y José Ariel Contreras, lanzó una verdadera bomba cuando logró un acuerdo de $11 millones para al entonces juvenil Dayán Viciedo.
La firma de Viciedo provocó una especie de revulsivo en Cuba.
"Se trataba de un pelotero de tremendo talento, pero joven'', explicó Torres, quien negoció el pacto con los Medias Blancas de Chicago y ayudó a lograr la agencia libre de dos prospectos como José Iglesias y Noel Argüelles. "Si un joven asà ganaba tanto dinero, qué esperar entonces de los consagrados''.






























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