El pueblo cubano y el exilio están de luto por la trágica muerte del patriota cubano Orlando Zapata Tamayo. En su huelga de hambre dio su vida como una entrega total por la libertad y los derechos huma- nos de Cuba. Los defensores de la democracia se han unido en un com- promiso con este héroe de la disiden- cia cubana para repudiar al régimen que lo dejó morir de cruel manera.
Su muerte es ejemplo de frustra- ción y valentía que no puede pasar inadvertida para el mundo democrá- tico, ya que este buen cubano repre- senta a todos los luchadores pacífi- cos de su país. Sólo resta esperar que este cruel hecho conmueva al mundo para que Zapata Tamayo sea el último muerto en una intermina- ble lista de víctimas del castrismo.
Hace casi cuarenta años que el gobierno cubano dejó morir al poeta y disidente Pedro Luis Boitel en una larga huelga de hambre en la que sólo reclamaba un mejor trato para los presos políticos. La historia se ha repetido para hacer despertar a los ilusos del sueño de la posibilidad de un cambio democrático en Cuba con Raúl Castro en el poder. El himno nacional de Cuba culmina con la frase: "morir por la patria es vivir''. Y hoy Orlando Zapata Tamayo vive en la gloria de los grandes hombres que han luchado por la libertad de sus pueblos.
Omar Sotolongo Miami



























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