Manny Pacquiao llegó el miércoles al Cowboys Stadium en un autobús con su imagen en el exterior y repleto de miembros de su equipo.
Entró vistiendo un sombrero de paja y un saco oscuro, el cual cambió rápidamente por una chaqueta roja que tenía bordado su logotipo en hilo dorado.
Habló con los periodistas sobre su próxima participación en las elecciones para el Congreso en su patria, Filipinas, y sobre su afición al canto: ensa
yos con su banda la noche anterior, con otra sesión el miércoles más tarde, todo como parte de los preparativos para una presentación musical en una fiesta tras su pelea del sábado por la noche.
Ah, sí, también habló del combate.
En la pelea promovida como "El Evento'', Pacquiao enfrentará al ghanés Joshua Clottey en lo que también será el debut del boxeo en el estadio de $1,200 millones.
Se trata de un enfrentamiento intrigante, perfecto para un estadio del football: la ofensiva furiosa de Pacquiao (50-3-2) frente a la dedicación de Clottey (35-3) a la defensa.
El combate también lucirá espectacular en las pantallas de video de 22 metros (72 pies) de altura y 50 metros (160 pies) de ancho que enmarcarán la parte superior del ring.
El retador de 32 años nunca ha sido noqueado y sólo ha sido derribado en una ocasión. ‘‘Bloquear golpes no gana peleas'', opinó el entrenador del filipino, Freddie Roach.
Se espera una venta total de unas 45,000 entradas, si no es que el propietario de los Cowboys, Jerry Jones, decide ofrecer también boletos para quienes no les importe permanecer de pie. A eso se suma, claro, la teleaudiencia que pagará por ver la pelea y que según Bob Arum podría superar los 700,000 espectadores.
"Me siento inspirado para dar una buena actuación, para dar lo mejor'', declaró Pacquiao, sonriendo. "Para impresionar a la gente, hay que hacer el mejor (esfuerzo)''.



























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