Publicado el
viernes 12 de
marzo
del 2010
Gastos políticos de Marco Rubio contradicen su imagen
ADAM C. SMITH, BETH REINHARD y SCOTT HIAASEN
Marco Rubio apenas era solvente cuando comenzaba el camino a la presidencia de la
Cámara de Representantes de la Florida, pero donaciones de grupos de interés y
privilegios políticos le permitieron al joven abogado gastar grandes sumas con poca
supervisión. Alrededor de $600,000 en contribuciones se guardaron en dos comités políticos poco
conocidos y controlados por Rubio --que ahora es el principal candidato republicano al
el Senado federal-- y su esposa. Un análisis de The Miami Herald /St. Petersburg Times de
esos gastos concluyó que: * Rubio no declaró $34,000 en gastos --incluyendo $7,000 pagados por él mismo-- de uno
de los comités en el 2003 y el 2004, como lo exigen las leyes estatales. * Un comité pagó a familiares de Rubio cerca de $14,000 por algo que se describió
incorrectamente al IRS como "pagos de mensajería'', con una dirección inexistente para
uno de ellos. Otro comité pagó $5,700 a su esposa, que parecía listada como la tesorera,
en su mayoría por concepto de "gasolina y comidas''. * Rubio cargó más de $51,000 en "gastos de viaje'' no identificados a tres tarjetas
de crédito, casi la cuarta parte del total del presupuesto del comité. Los gastos de Rubio continuaron en el 2005 cuando el Partido Republicano de la
Florida le entregó una tarjeta de crédito para que la usara a discreción. Mientras era
presidente de la Cámara en el 2007 y el 2008, cargó miles de dólares en cuentas de
restaurantes al Partido Republicano estatal al mismo tiempo que los contribuyentes
subsidiaban sus comidas en Tallahassee. "Todo lo que ha hecho Marco Rubio respeta la letra y el espíritu no sólo de las
leyes de la Florida, sino también de las normas y prácticas del Partido Republicano de
la Florida'', declaró el asesor de campaña Todd Harris, aunque admitió que los $34,000
en gastos se debieron haber reportado. "Aunque se llevó la cuenta de cada centavo, no
se presentaron todos los documentos. Tomaremos todas las medidas necesarias para
asegurar que eso se cumpla''. Harris agregó: "No es dinero de los contribuyentes''. Los gastos políticos de Rubio contradicen su imagen de hombre ajeno a las camarillas
políticas, impulsado por una ola de ardor contra el establishment político y decidido a
desbancar al gobernador Charlie Crist por la nominación republicana al Senado federal. La campaña de Rubio declinó que los reporteros hablaran con el candidato, de 38 años,
para que respondiera preguntas. Rubio dio a conocer una declaración por escrito:
‘‘Ninguno de nuestros donantes ha cuestionado cómo se gastó ese dinero. De hecho, los
únicos que han hecho esta pregunta son los miembros de la campaña de Crist, lo cual no
es sorprendente porque están más interesados en ataques personales contra mí que en
promover los ideales conservadores''. En diciembre del 2002, Rubio era un político de 31 años y gran empuje empecinado en
llegar a la presidencia de la Cámara de Representantes de la Florida. Conseguir el apoyo
de los legisladores en 67 condados no es tarea fácil para un joven abogado y cabildero
del gobierno local con un patrimonio negativo de $103,000, una hipoteca y préstamos
estudiantiles. De modo que Rubio hizo lo que hacen muchos en su lugar: creó un comité político,
Floridanos por el Liderazgo Político, para "apoyar candidatos estatales y locales que
promuevan políticas conservadoras de gobierno'', según documentos del IRS. Pero para el 2003 el comité había gastado casi $150,000 en costos administrativos y
operativos y $2,000 en contribuciones a los candidatos. En 18 meses sólo $4,000 fueron a
parar a candidatos que no fueran Rubio. Rubio gastó la mayor parte de los fondos del comité, $89,000, en asesores políticos,
$14,000 en reembolsos para sí mismo y más de $51,000 en gastos de tarjetas de crédito.
Los documentos muestran que esos gastos fueron por concepto de comidas, hospedaje y
pasajes de avión, pero no detallan quién viajaba o dónde se hicieron los gastos. Harris señaló que los gastos de Rubio en general eran similares a los de los comités
de otros legisladores. En total, el comité recaudó $228,000 en donaciones, incluyendo $30,000 de la
corporación azucarera Florida Crystals, $10,000 de U.S. Sugar y $50,000 de un grupo
republicano dirigido por el recaudador de fondos Alan Mendelsohn, un oftalmólogo de
Broward que el año pasado fue acusado de corrupción, quien también hizo donaciones a
Crist. La esposa de Rubio, Jeanette Dousdebes, antigua vitorera de los Miami Dolphins, era
la tesorera del comité. En informes presentados al estado, Rubio y su esposa no
declararon más de $34,000 en gastos durante un período de 18 meses. "La contabilidad de [ese] comité no siempre fue perfecta'', declaró Harris. Harris envió electrónicamente a The Herald/Times una lista de gastos que el comité
debía haber declarado, como $7,000 en reembolsos de viaje para Rubio, gastos de banco,
pagos a asesores y pagos de tarjetas de crédito. Harris afirmó que los pagos hechos a la
esposa de Rubio, que es ama de casa, fueron reembolsos por concepto de viajes cargados a
su tarjeta de crédito. Las leyes estatales permiten que los encargados de estos comités
reciban reembolsos por sus gastos. Hacia finales del 2003, Rubio había asegurado los votos suficientes para conseguir la
presidencia de la Cámara tres años después. Entonces creó un nuevo comité político,
Floridanos por el Liderazgo Conservador en el Gobierno, para "educar al público sobre
el liderazgo conservador en el gobierno''. El comité recaudó más de $386,000 entre compañías de servicios médicos, un fabricante
de cigarrillos, distribuidores de automóviles, fabricantes de azúcar y otros con
influencia en Tallahassee. En su declaración escrita, Rubio dijo que los dos comités pagaron por el costo de
viajar por el estado, reunirse con los donantes, formular medidas políticas y apoyar a
candidatos conservadores. El segundo comité ayudó a preparar el camino para la presidencia de Rubio y su
iniciativa de "100 Ideas'', un esfuerzo innovativo que tenía por fin solicitar al
público ideas para impulsar la agenda de la Cámara de representantes. Pero alrededor de dos terceras partes del dinero fueron a parar a asesores políticos
republicanos, según los documentos, como $91,000 para Bridgett Gregory Nocco,
recaudadora de contribuciones de New Port Richey, y $113,000 para Richard Corcoran,
estratega republicano que luego supervisó campañas a la Cámara y se convirtió en el jefe
de despacho de Rubio. El segundo comité político de Rubio pagó además $3,500 a la compañía de alquiler de
autos de su suegra y gastó más de $10,000 en "mensajeros'', entre ellos Mauricio
Giraldo, primo de Jeanette Rubio; Carlos Fleites, medio hermano de Jeanette; y Orlando
Cicilia, sobrino de Rubio. Harris dijo que no sabía por qué el contador no los incluyó como ayudantes políticos.
Como tenían 18 y 19 años, no podían alquilar un carro de una agencia, así que alquilaron
una furgoneta en la compañía de transporte de carga de la suegra de Rubio para hacer
trabajo político por todo el estado en el 2004. Más de $74,000 en gastos del comité --alrededor de un dólar de cada cinco que se
gastaron --no fueron declarados al IRS. Harris señaló que fueron gastos menores de $500 y
que no tenían que declararse. Se negó a dar detalles a The Herald/Times. Floridanos por el Liderazgo Conservador en el Gobierno cerró en el 2005 cuando Rubio
ganó acceso a otra fuente de dinero para actividades políticas: una tarjeta American
Express financiada por el Partido Republicano de la Florida. Las facturas de Rubio
incluyeron miles de dólares en gastos personales, que según Rubio pagó completamente,
pero The Herald/Times encontró algunos cargos que no pagó. Rubio ha admitido que usó la tarjeta de crédito del partido y cargó por partida doble
al partido y a los contribuyentes del estado en el 2007 varios viajes en avión del sur
de la Florida a Tallahassee. Dijo que devolvería al partido unos $3,000 por los viajes y
que consultaría con su contador sobre cómo enmendar su declaración de impuestos con los
ingresos adicionales. En su último año como presidente de la Cámara, Rubio reportó un patrimonio neto de
menos de $8,400, a pesar de ganar $69,000 en la Universidad Internacional de la Florida,
$45,000 en el estado y $300,000 del bufete Broad & Cassell. Rubio, padre de cuatro
hijos, tenía más de $900,000 en deudas, entre ellas dos hipotecas en propiedades en
Miami y Tallahassee, un préstamo sobre el valor adquirido de su vivienda y un préstamo
estudiantil. Adam Smith puede ser contactado en asmith@sptimes.com. Reinhard puede ser contactado
en breinhard@miamiherald.com. Scott Hiaasen puede ser contactado en
shiaasen@miamiherald.com.
