Su amor por el béisbol era más fuerte que el dolor intenso que sentía en su rodilla derecha cuando entraba al terreno de juego. Y con ese coraje y su talento natural salía a los diamantes para conectarles batazos de todas las dimensiones a los mejores pitchers de Grandes Ligas. A pesar de todo su derroche de valor y siendo uno de los mejores bateadores de su época, a este hombre le siguen negando el derecho a que su nombre ingrese a Cooperstown.
Tony Oliva conquistó tres coronas de bateo entre 1964 y 1971, se convirtió en el primer pelotero en la historia de Grandes Ligas en ganar en la misma temporada ese título ofensivo y el premio de Novato del Año, fue líder en hits cinco veces, en dobles cuatro, lideró la Liga Americana en otros renglones ofensivos, actuó en ocho Juegos de Estrellas y junto al panameno Rod Carew y al boricua Roberto Clemente son los únicos tres peloteros latinos en sumar más de tres títulos de bateo.
El pinareño, que nació el 20 de julio de 1938 en Consolación del Sur, conversó con El Nuevo Herald desde el campo de entrenamiento de los Mellizos de Minnesota.
‘‘Me firmó Joe Cambria en 1960 a través del ex pelotero cubano Roberto Fernández Tapanes y llegué a Estados Unidos en 1961’’, afirmó Oliva.
Debutó en Grandes Ligas el 9 de septiembre de 1962 y fue sólo nueve veces al bate pegando cuatro imparables y remolcando tres carreras. En 1963 le dieron solo oportunidad en siete turnos y conectó tres hits, logrando su consagración en 1964 al terminar con average de .323 con 32 jonrones y 94 carreras impulsadas, liderando el nuevo circuito en hits (217), dobles (43), extra bases hits (84), total de bases (374) y anotadas (109), para ganar por decisión unánime el premio de Novato del Año de la Liga Americana y terminar cuarto en la votación de Jugador Más Valioso.
‘‘Fue una experiencia maravillosa ganar en la misma temporada el título de bateo (.323) y el premio de Novato del Año en la Americana’’, dijo Oliva.
El toletero repitió la corona de bateo en 1965 con promedio de .321, pegó 16 jonrones, impulsó 98 carreras, anotó 107 y lideró la liga en hits (185), elevados de sacrificio (10) y promedio (.321). Terminó segundo en la votación del Jugador Más Valioso.
En 1966, marchaba a finales de julio al frente en average con .328, pero a mediados de agosto cayó en una mala racha perdiendo la oportunidad de ganar su tercer título de bateo. Terminó con .309, segundo detrás de Frank Robinson y fue líder en hits (191), ganó el premio Guante de Oro y sexto en la votación del MVP.
En 1969, repitió como líder en hits (197), dobles (39) y tercero en promedio (.309). En 1970 guió los imparables (204) y los dobles (36), finalizando segundo en la batalla del Más Valioso.
Oliva ganó su tercera corona de bateo en 1971 con .337, guiando también en slugging (.546).
El resto de la década del setenta hasta 1976, lo pasó con lesiones que le obligaron a ser bateador designado y a jugar con fuertes dolores que le impidieron tener un mejor rendimiento, lo forzaron al retiro y evitaron que sumara números similares a muchos de los grandes bateadores de la historia.
En plenitud de condiciones, Oliva sólo actuó en ocho temporadas completas (1964-1971) y en ese período fue uno de los bateadores más dominantes de ambos circuitos al sumar 1,455 imparables en 4,649 turnos para un promedio de .313, pegó 177 jonrones para un average de 22 por temporada, impulsó 719 para un promedio de 90, con .505 de slugging, un embasamiento de .360 y un OPS de .866.



























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