30 años del Mariel

El Mariel cambió la historia de Miami

 

achardy@elnuevoherald.com

César Odio estaba en su oficina de la alcaldía de Miami una mañana de abril de 1980 cuando sonó el teléfono.

Un alto funcionario de Inmigración le pedía ayuda para localizar un lugar donde pudieran retener temporalmente a un gran número de refugiados cubanos que habían llegado a Cayo Hueso a bordo de un barco.

Era una de las primeras embarcaciones que habían partido horas antes del puerto del Mariel, a unas 20 millas al oeste de La Habana.

Era también el inicio del puente marítimo del Mariel, un éxodo que trajo más de 125,000 refugiados cubanos a las costas de Estados Unidos entre abril y septiembre de 1980.

Treinta años después del mayor éxodo desde que Fidel Castro tomó el poder, los funcionarios locales que jugaron papeles clave recordaron los históricos acontecimientos en entrevistas con El Nuevo Herald.

Mientras que muchos funcionarios y residentes del sur de la Florida lidiaron de alguna manera con la crisis, sólo unos cuantos realmente participaron de forma activa y prominente.

Además de Odio, que era entonces subadministrador de la Ciudad de Miami, otros funcionarios quedaron vinculados al impacto del Mariel en la comunidad: Maurice Ferré, alcalde de Miami; Merrett Stierheim y Sergio Pereira, administrador y subadministrador respectivamente del Condado de Miami-Dade.

De los miles que participaron como voluntarios, también algunos son todavía recordados: Lula Rodríguez, que trabajó en los campos de procesamiento de refugiados, y Siro del Castillo, un activista de derechos humanos que ayudó a los refugiados del Mariel en el centro de procesamiento de Krome.

Para todos ellos, el Mariel fue una experiencia única.

"Simplemente cambió mi vida'', dijo Rodríguez, que ahora trabaja como consultora de comunicaciones corporativas en Miami.

Agregó que las difíciles condiciones en que llegaron muchos de los refugiados del Mariel se le quedaron grabadas en la memoria y que el éxodo le hizo entender cuán terrible era el régimen en la isla.

"Vi gente que había sido sacada de los hospitales siquiátricos'', recordó Rodríguez. ‘‘¿Muchos preguntaban: ‘¿Cuándo me va a ver el doctor?' No se habían dado cuenta de que ya estaban en otro país. Fue entonces que caí en cuenta sobre la monstruosidad de Fidel Castro''.

Odio es quizás la figura oficial local más vinculada a la emergencia del Mariel. Administró el refugio temporal en el estadio Orange Bowl y la Ciudad de las Carpas bajo la Carretera Interestatal 95. Hasta hoy, miles de refugiados reconocen a Odio en la calle y le agradecen su ayuda.

Cuando Odio habló recientemente con El Nuevo Herald en el restaurante La Carreta en Key Biscayne, fue reconocido por el mesero que tomó la orden, quien llegó por el Mariel.

En aquel entonces, Odio era un funcionario joven, que llevaba solamente cuatro meses contratado como subadministrador de Miami. El Mariel fue su bautismo de fuego.

El funcionario de Inmigración que lo había llamado estaba desesperado por encontrar un lugar donde albergar a los refugiados mientras esperaban ser procesados para su entrada formal en Estados Unidos.

"La llamada llegó un poco antes de la hora del almuerzo'', recordó Odio. ‘‘Inmigración llamó y dijo: ‘Tenemos un problema' ''.

Odio de inmediato pensó en el Centro Comunitario Manuel Artime en La Pequeña Habana, nombrado en honor del líder civil de la invasión de Bahía de Cochinos en 1961.

Más de 30 años del Mariel

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Soldados norteamericanos reciben a refugiados cubanos a su arribo a Cayo Hueso, durante el éxodo del Mariel.

    Mariel: el éxodo que sorprendió a Washington

    Merle Frank, vecina de Miami, nunca imaginó lo que pasaría después de que ella preguntó al presidente Jimmy Carter en 1980 cómo podría él ayudar a la ciudad con la muchedumbre de cubanos que estaban llegando en el éxodo del Mariel. "Seguiremos teniendo el corazón y los brazos abiertos'', afirmó Carter a Frank...

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    Sin identificar el "niño del Mariel''

    Nos tuvimos que dar por vencidos. Los esfuerzos de The Miami Herald por identificar a un niño pequeño en una foto icónica del éxodo del Mariel como parte del 30 aniversario de esos hechos, han fracasado oficialmente.

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Mis padres, Adela y Pablo, frente a la Academia Naval del Mariel 
poco después de conocerse en 1953.

    El Mariel de mis recuerdos

    Cuando se menciona la palabra Mariel, la mayoría de la gente piensa en la llegada de 125,000 cubanos a las costas de la Florida hace 30 años. Para mí, el Mariel tiene otro significado. Es mi ciudad natal, donde vivieron tres generaciones de mi familia, que emigró de España a Cuba.

El Nuevo Herald

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