Durante tres días a principios de diciembre de 1982, 17 soldados del comando especial conocido como kaibiles llegaron al pueblo de Dos Erres en la selvática zona tropical del Petén, en la región nororiental de Guatemala.
Casa por casa, presuntamente vestidos como guerrilleros, los soldados despertaron a los habitantes, llevando a las mujeres y los niños a una iglesia y a los hombres a una escuela. Entonces, empezaron a matarlos a balazos, golpeándolos en la cabeza o arrojándolos vivos a un pozo profundo, según contaron sobrevivientes y ex militares.
De acuerdo con documentos de la investigación, los soldados pertenecían a un grupo de 58 que había sido aerotransportado a la región el 4 de diciembre. Un mes antes, guerrilleros de izquierda habían matado al menos a 21 militares en una emboscada en las cercanías.
Finalmente, al abandonar Dos Erres, los soldados mataron a más gente que encontraron en el camino. Los cadáveres de las víctimas del pueblo fueron echados al pozo. Los otros fueron abandonados entre matorrales cerca del camino o dejados allí mismo.
En total, los kaibiles asesinaron por lo menos a 251 niños, mujeres y hombres en una de las peores masacres de la guerra civil de Guatemala, que dejó más de 240,000 muertos a lo largo de 36 años. Los comandos tomaron su nombre de Kaibil Balam, líder maya que evadió la captura durante la época colonial española.
El miércoles, agentes especiales de la Policía de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE) localizaron a tres inmigrantes guatemaltecos que presuntamente pertenecieron a la unidad de los kaibiles que realizó la masacre.
Ellos son Gilberto Jordán, de Delray Beach; Jorge Vinicio Sosa-Orantes, de Riverside, y Pedro Pimentel Ríos, de Santa Ana, ambos en California. Jordán, de 54 años, fue detenido.
"Puedo confirmar que agentes especiales del ICE lo arrestaron temprano hoy [el miércoles]," dijo Nicole Navas, vocera de ICE en Miami.
Al ser interrogado el martes en su casa de Delray Beach, Jordán voluntariamente admitió su papel en la tragedia. De acuerdo con la declaración jurada del agente especial de ICE, Jon A. Longo, que acompaña la acusación formal, Jordán arrojó un bebé al pozo, participó en los asesinatos y llevó hasta el pozo a personas para que fueran masacradas allí.
"La masacre en Dos Erres fue un momento negro para el pueblo de Guatemala, y no permitiremos que presuntos perpetradores escapen a la justicia refugiándose en nuestras ciudades y pueblos'', declaró el fiscal federal de Miami, Wifredo A. Ferrer.
No se confirmó si Sosa-Orantes y Pimentel fueron arrestados.
Jordán vino a vivir a la Florida a principios de los años 90. Desde entonces ha trabajado como cocinero o chef en restaurantes, según fuentes familiarizadas con el caso.
El 25 de agosto de 1999 juró la ciudadanía de Estados Unidos en una masiva ceremonia en Miami Beach. Según la declaración jurada negó haber sido militar o haber cometido crímenes por los que no fue arrestado.
Ahora ha sido acusado de mentir en su solicitud de ciudadanía sobre su papel en la masacre y su pasado militar. De ser hallado culpable, podría pasar hasta 10 años en prisión y su ciudadanía sería revocada. Luego ICE intentaría deportarlo a Guatemala.
La estrategia legal del gobierno federal en el caso de Jordán es similar a la empleada contra el cubanoamericano Eriberto Mederos, acusado de haber torturado a prisioneros políticos en un hospital siquiátrico de La Habana en los años 70. Mederos murió en el 2002 poco después de que un jurado federal en Miami lo encontrara culpable de haber mentido en su solicitud de ciudadanía.




























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