En los últimos tres meses, Garrett Wittels ha sido la definición de consistencia al batear de hit en todos los juegos en lo que ha aparecido esta primavera con la Universidad Internacional de la Florida (FIU).
Ya ha roto los récords de la escuela y el Sun Belt, con una racha que llegó a 42 juegos con al menos un sencillo contra Arkansas State el domingo.
Pero hace sólo ocho años este gran bateador en el béisbol universitario era un jovencito de tamaño promedio que le tenía miedo cuando le lanzaban pegado al cuerpo.
Pero su padre tenía un remedio para él.
En el cajón de bateo automático de la familia, en el patio de su casa de Bay Harbour Island, Michael Wittels desarrolló un plan para que su hijo no evitara esos lanzamientos: construyó una pared que encerraba el cajón de bateo, no dejándole al joven jugador ningún espacio para escapar cuando una bola rápida venía alta y pegada al cuerpo.
"No podía ir atrás o quitarse del camino'', afirmó Wittels, un popular cirujano ortopédico local. "Le enseñó a quedarse así. Si va a batear tiene que aprender a no tenerle miedo a la bola''.
Para algunos, encerrar a un niño de esa manera pudiera ser un caso muy extremo.
Pero para Garrett simplmente era uo de los incontables juegos mentales que su padre utilizaba para moldear al talentoso pero ocasionalmente flojo muchacho en un jugador mentalmente blindado, capaz de producir la mayor serie de hits en la historia del béisbol a nivel universitario.
Definitivamente era un relación amor-odio, no voy a mentir'', expresó el joven Wittels. En ocasiones quería matarlo. Estaba realmente loco''.
"Cuando era más joven, él no sabía nada de béisbol'', añadió. "Era el primero en admitirlo. Cuando yo estaba creciendo y estaba en la secndaria, él no sabía mucho de béisbol. Pero lo que quería era moldearme a la forma que soy, hacerme trabajar duro y jugar tan fuerte como pudiera, sin que más nada importara''.
Actualmente, Wittels está empatado como cuarto en la serie de bateo en juegos consecutivos con Chuck Abbott, de Austin Peay, que hilvanó en 42 partidos seguidos en 1996. Si los Golden Panthers pueden calificar y seguir jugando en el torneo de la NCAA, Wittels pudiera romper el récord de todos los tiempos de Robin Ventura en la I División con 58 hits, en 1987.
Pero aunque terminara el viernes, cuando FIU enfrentará a South Alabama en el primero de una serie de tres juegos, Wittels ya ha demostrado una singular capacidad de concentración y de dureza, controlando sus nervios y, en ocasiones, las burlas de los fanáticos opuestos, para sólo producir.




























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