Los cuatro niños tenÃan que dormir con los zapatos puestos. DebÃan estar listos para dejar su familia, sus amigos y su hogar. La salida serÃa en la madrugada, pero nadie tenÃa reloj.
Era el 11 de septiembre de 1980. Sarahi Lim Baró aguardaba junto a su madre y sus tres hermanos en el campamento El Mosquito en medio de un caos horripilante. Esperaba por alguien desconocido que los llevarÃa a una tierra libre. La niña de siete años creÃa que se trataba de un viaje de fantasÃa.
El apodo del capitán era Pancho y su bote Nell MS, que habÃa anclado en el puerto del Mariel para sacar de Cuba a su esposa, que estaba embarazada, y al resto de su familia. Para ello, tenÃa que subir también abordo a esta familia de extraños. Era una orden del régimen castrista.
Algunos de los pasajeros rezaron antes de zarpar. Pancho cedió el camarote a la madre, Esmelia Baró, porque estaba mareada y se sentÃa muy mal. Llegaron a Cayo Hueso un dÃa después y se despidieron. Nunca más se volvieron a ver.
Lim Baró, una exitosa abogada de 36 años que trabaja en una organización multilateral en Nueva York, siempre ha querido contactar a Pancho o a algún miembro de su familia que estaba en el barco, para expresarles cuán agradecida está por ese gesto humanitario.
Finalmente, consiguió la pista para llegar a ellos.
Hace dos semanas, escribió su nombre en un banco de datos interactivo elaborado por El Nuevo Herald y The Miami Herald que lista los nombres de los 125,000 refugiados que salieron por el éxodo del Mariel y de los 1,600 barcos que los trasladaron entre abril y septiembre de 1980. (Para consultar la base visite www.elnuevoherald.com/mariel).
"Me impactó mucho ver mi nombre porque me hizo recordar el dÃa que salà de Cuba'', comentó el martes Lim Baró, que es de sangre coreana y afrocubana, y vino a Miami a celebrar el 72 cumpleaños de su mamá.
DÃas después, volvió a ingresar a la página y en esta ocasión leyó un emotivo testimonio de una mujer que compartió la odisea en el mismo bote.
Era la sobrina del capitán.
"Voy a comunicarme con ella para tomarnos un café cubano y revivir esos tiempos tan tormentosos que terminaron siendo algo maravilloso para mà y mi familia'', señaló.
Los testimonios de los inmigrantes y refugiados por lo general tienen un sabor agridulce, pues el dolor de la partida se entrelaza con la esperanza de la llegada. Y reencontrarse con quienes compartieron esas vivencias es una sumamente conmovedor porque los une una experiencia muy única.
El banco de datos sobre los refugiados del Mariel -- que desde el pasado 20 de mayo ha recibido 260,000 visitantes -- es el tercero que crea el Herald. Los anteriores listan los nombres de los 14,000 niños que vinieron con el éxodo de Pedro Pan, de 1960 a 1962, y de quienes salieron en los Vuelos de la Libertad a partir de 1965.
La artÃfice de estos proyectos es Luisa Yanez, una reportera de The Miami Herald que llegó a los 6 años a Miami con sus padres y hermano mediante los Vuelos de la Libertad.
"Para muchos refugiados del Mariel el banco de datos es una afirmación de que su éxodo, al igual que el de miles de cubanos que los antecedieron, también es importante''.explicó Yanez. "Hemos visto a refugiados que se echan a llorar o que se iluminan de alegrÃa [. . .] Los hemos oÃdo decir que este es su propio Ellis Island''.
Precisamente eso fue lo que pensó Lim Baró cuando halló su nombre registrado.
‘‘Lo veo como si fuera un libro, porque no hay otro lugar donde uno pueda ubicar información sobre nosotros'', indicó. "Muchos no saben ni el nombre de los barcos donde vinieron ni recuerdan la fecha''.
Ella es un ejemplo de cómo estos refugiados pudieron superarse. "Aquà uno puede decidir la vida que uno quiere tener'', afirmó. "En Cuba no es asÃ, aunque yo no lo sabÃa cuando nos vinimos''.
Abordo del Nell MS, aquella niña de siete años pensaba que estaba viviendo una fantasÃa sobre una travesÃa marÃtima y dos años después de llegar a Miami le preguntó a su madre cuándo regresarÃan.
"Han pasado 30 años'', dijo Lim Baró,‘‘y mi sueño se cumplió gracias al esfuerzo de mi madre, los sacrificios y la tenacidad que hay que tener para dejarlo todo atrás y no saber qué pueda venir mañana''.





























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