Un impacto muy superior a la llegada de Shaquille O'Neal a Miami ha provocado el anuncio de LeBron James de venirse a la Capital del Sol.
El presidente del Heat Pat Riley esta vez sí dio el palo. No sólo retuvo a su gran estrella, Dwyane Wade, quien vino con un gigante de la talla de Chris Bosh, sino que consiguió que James se uniera a ellos.
De este modo Riley logró su sueño de crear una dinastía y al mismo tiempo provocar un terremoto en la NBA.
Muchos pensaron que era imposible reunir a los "Tres Tenores''. Decían que si "no iban a permitir tanta concentración de talento'', que "ya estaban comprometidos con otras franquicias, con otras ciudades u otros amigos''.
Siempre creí que éste era el escenario ideal para que se reuniesen Wade y James, y que si sobraba dinero viniera un tercer grande, y al final la lógica se impuso.
El Heat tenía todo.
Más dinero que los otros equipos, una ciudad sumamente atractiva, un público excepcional, una gran directiva, un campeonato ganado en su corta vida, e infinitas posibilidades de ganar si se reunían los mejores agentes libres.
De la noche a la mañana el equipo de Miami se ha convertido en el gran favorito para conquistar el título. Será el quinteto a derrotar, el más odiado y a la vez el más querido, y una cosa es segura: será el mayor espectáculo que se pueda presenciar.
Una entrada para ver al Heat se convertirá en el más preciado de los regalos, no habrá nada que pueda eclipsar a las "barbaridades'' de la dupla Wade-James, ni evento que atraiga más la atención.
Con ellos, Miami se beneficiará en todos los sentidos y su nombre será de los más escuchados en el planeta. La fiesta no hecho más que comenzar y ya todos hablan de ella.
Mientras, el dueño de los Cavaliers Dan Gilbert le deseaba el mal a James, quien hasta ayer era su héroe, en una lamentable declaración. Allí el King nunca ganó nada y él más que nadie debe saber que así es el mercado.
No me imagino al propietario mayoritario del Heat Micky Arison con una pataleta similar. Si Miami hubiese perdido a Wade, quien sí ganó un anillo, simplemente hubiera puesto en marcha un plan B.
Por cierto muchos se tiraron a una piscina sin agua diciendo que D-Wade se iba a Chicago, que LeBron ya había pactado con los Knicks. En lo único que no erraron fue en que Bosh un día se unía a uno y otro día al otro; se unió a los dos.
Los tres se dejaron querer y sembraron ciertas dudas, pero al final prefirieron renunciar a una importante cantidad de dinero con tal de unirse y llevarse a sus vitrinas varios anillos.
Ahora queda por ver quienes los acompañarán. Personalmente me gustaría que viniesen Carlos Arroyo y Shaq, ambos con contrato de veterano. De este modo Arroyo sería el armador; Wade, escolta; LeBron, delantero pequeño; Bosh, delantero de poder y Shaq, centro.
Como suplentes podrían estar Mario Chalmers, Mike Miller, Udonis Haslem y Joel Anthony. Los demás serían los muchachos elegidos en el draft o algún que otro veterano que renuncie a ganar dinero con tal de llevarse a casa un anillo.
Sólo falta por ver si Erik Spoelstra, quien fue ratificado como el entrenador, los pondrá a defender como siempre o elegirá la mejor de las estrategias para este grupo: "jueguen como ustedes saben''.
Desde ya las estadísticas han comenzado a temblar. Peligran los récords de más puntos en un juego, mayor número de triunfos, y sobre todo más títulos conquistados al hilo.
Los aspirantes al título como los Celtics y los Lakers tendrán que reforzarse, mejorará la calidad del torneo y la NBA será más competitiva.
Con la Dinastía del Heat a dado inicio a una nueva, donde no sólo ganará Miami, también ganará este maravilloso deporte que es el básquetbol.

























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