Esta vez se hizo justicia y llegan a la final las dos selecciones que mejor han jugado en los últimos años. Equipos que han apostado por el ataque, que no han especulado, que han practicado un fútbol exquisito y eso es de agradecer.
España ha sabido sacar los partidos adelante siendo fiel a su estilo, tocando el balón, sin pelotazos, recuperándolo muy rápido cuando lo pierde y contando además con un goleador de la talla de David Villa para coronar sus jugadas.
Su entrenador Vicente del Bosque ha sabido mover muy bien sus piezas, motivando a sus jugadores cuando resbalaron en el primer juego ante Suiza, acertando en los cambios y en las alineaciones de cada partido.
Pero Holanda no se ha quedado detrás.
Con un fútbol menos vistoso que el español ha sabido aprovechar muy bien sus oportunidades de gol, dejando fuera a uno de los favoritos del torneo: Brasil.
El seleccionador holandés Bert van Marwijk ha sabido trasmitirles a sus hombres una mentalidad ganadora, con mucho trabajo y oportunismo.
En el camino han quedado grandes equipos como Alemania y Brasil, ambos favoritos para levantar la Copa del Mundo, tras ser eliminados por las dos selecciones que disputarán la final.
Tampoco logran culminar su proeza los cuatro sudamericanos que se colaron entre los ocho mejores del mundo por méritos propios.
Paraguay no pudo con España a pesar de jugar su mejor encuentro, Argentina se vino abajo ante Alemania y Brasil se desinfló ante Holanda. Sólo Uruguay avanzó a semifinales donde de nuevo se cruzó la Naranja Mecánica.
Muchos seleccionadores echaron en falta a mucho de sus descartes. Cuanta falta hizo Benzema a Domenech en Francia, sobre todo cuando botó a Anelka. O Ronaldinho y Pato a Brasil cuando no carburaban ni Kaká, ni Luis Fabiano, Brasil pagó la tozudez de Dunga.
Y que decir cuanto extrañó Maradona a Zanetti y Cambiasso contra Alemania. El fútbol volvió a hacer justicia.
Algunas selecciones tuvieron muy mala suerte en el sorteo. Tal es el caso de Chile, que primero se las vio con España y luego fue eliminada por Brasil. Por su juego mereció la misma suerte que el resto de equipos sudamericanos.
El que si tuvo la suerte de su lado fue Uruguay, que aparte de hacer un gran Mundial fue ubicado primero en un grupo que se fue debilitando con el desastre de Francia, luego les tocó Corea, un rival asequible y por último Ghana, a quien derrotó por penales. Un camino que si bien no es fácil, tampoco se puede decir que es difícil.
Despertaron del sueño no sin antes vender bien cara la derrota ante Holanda, en semifinales.
En esa misma instancia se pudo ver uno de los mejores juegos del Mundial: el Alemania--España. Baste decir que la primera falta se cobró al minuto 27, que no hubo tarjetas amarillas, que ninguno de los dos equipos protestó ninguna de las dos faltas dentro hubo en cada una de las áreas. Lo suyo era el balón, defender su arco y atacar con todo al contrario.
España no tuvo el balón como otras veces y sin embargo lució muy superior. Hoy también lo intentará ante un equipo que sabe hacer daño.























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