WASHINGTON -- Cientos de niños y jóvenes de varios estados del país reclamaron el miércoles frente a la Casa Blanca que cesaran las redadas de miles de padres de familia indocumentados.
"Obama, don’t deport my momma! (¡Obama no deportes a mi mamá!)'', coreaban los manifestantes.
Unos 100 niños de la Florida, 25 de ellos procedentes de Miami, llegaron a Washington por la madrugada, y aunque trasnochados y cansados después de un viaje de 18 horas y unas 1,500 millas, trajeron pancartas y mensajes para el presidente Barack Obama.
Luis Morales, de 16 años, residente del área de Hollywood, Florida, fue uno de ellos. Su padre fue deportado hace uno año a Nicaragua. Aunque Morales es ciudadano, no pudo hacer nada para impedir la salida de su padre y no sabe si volverá a verlo.
"Esto no es justo. Cada niño tiene que tener a su padre para ayudarlo a seguir adelante en la vida, si eso no pasa, entonces no tiene nada'', dijo.
Agregó que ahora debe asumir algunas responsabilidades, como cuidar de su hermano menor y de su madre.
Morales habló con Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.
"Ella fue muy receptiva y nos dijo que nos iba ayudar. Eso realmente lo espero, de ella y del Presidente'', concluyó.
A pesar de los 90 grados de calor los manifestantes recorrían de lado a lado la acera del Parque Lafayette frente a la Casa Blanca con mensajes dirigidos al presidente: ‘‘Está en sus manos'', "Detenga las deportaciones ahora''.
Los niños llevaban camisetas blancas que decían: "No deporte a mi mamá'', mientras los adultos enarbolaban banderas de Estados Unidos y algunas de Cuba.
Lo particular de esta demostración sobre inmigración, una de las cuatro que se han realizado en la capital en los últimos meses, es que son los niños quienes vinieron a pedir por sus padres. En vez de enfocarse en exigir la reforma migratoria, simplemente piden a Obama que firme una orden contra las deportaciones.
"Lo que pedimos es un paro a las redadas, a las deportaciones y que se haga una reforma migratoria y que el presidente cumpla con su promesa. Que no le siga dando largas al asunto y que ponga una acción inmediata y firme'', dijo Nora Sándigo, directora ejecutiva de Fraternidad Americana, con sede en Miami, una de las organizadoras del evento.
Los organizadores aseguraron que querían que Obama entienda lo que siente una familia dividida, por lo cual trajeron a los hijos de padres deportados.
"Con esto queremos que los niños toquen el corazón del presidente y de la familia del presidente. Sabemos que pera Michelle es muy importante la familia'', dijo Tania Del Angel, portavoz de la organización Casa Maryland.
A la manifestación también acudió el congresista de Illinois Luis Gutiérrez, quien aseguró que para una reforma migratoria se necesita convencer a los republicanos.
"Yo creo que nosotros tenemos una responsabilidad, pero los republicanos tienen que poner de su parte (...). Ellos dicen que quieren una reforma, entonces, que escriban su proyecto de ley y que lo presenten. Pero están silenciosos. ¿Por qué no hacen algo y cooperan?".
Francisco Portillo, presidente de la Coalición de Organizaciones Latinoamericanas por una Reforma Migratoria y conductor del bus que llegó de Miami, dijo estar "feliz aunque cansado''. Expresó júbilo porque se pudo moderar la ley de Arizona y dijo tener fe en que esta demostración de los niños y jóvenes en Washington dé frutos.
"Esperamos y le pedimos al presidente que ponga todo el liderazgo que puso en la reforma de salud y en la financiera a una migratoria. Estos niños y las familias lo necesitan'', dijo.




























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