Dos de los ex prisioneros, Léster González, de 33 años, y Pablo Pacheco, de 40 años, dijeron que lograron sacar de la prisión diarios que trajeron a España y esperan poder publicar.
Con la ayuda de amigos en el exterior, Pacheco publicó el blog "Voces tras las rejas''. De forma periodística tradicional, Pacheco atribuye su información a "este reportero en cautiverio'' (él mismo) o a "varios reclusos que presenciaron [lo que él reporta]'' sobre la sobrepoblación en Canaletas, un caso de tuberculosis, un prisionero que se automutiló después de que se le negó atención médica y casi muere desangrado en su celda. Pacheco también escribió cómo las autoridades le quitaron un equipo de música y fotos familiares que su esposa le llevó, y cómo no se le permitió asistir a un concierto que el trovador Silvio Rodríguez dio en la prisión.
Para algunos, la sentencia de cárcel significó el fin de relaciones amorosas y amistades.
"La madre de mi hija vino a verme para decirme que se había terminado nuestra relación'', afirmó Léster González. "Se me jodió toda la vida. Me sentí perdido, quería morirme''.
Esa noche, un guardia estuvo apostado frente a su celda, ya que lo colocaron en una alerta de suicidio durante un tiempo.
Omar Rodríguez, periodista gráfico cuyas fotografías muestran una Habana en ruinas y sus habitantes viviendo en una terrible pobreza, usó su sabiduría callejera para sobrevivir en la cárcel. Rodríguez cumplía una sentencia de 27 años por fundar una agencia de noticias en La Habana.
Para sobrevivir, dijo Rodríguez, había que relacionarse con los guardias "con dignidad''.
"A todos los traté como personas sufridas de un pueblo'', indicó Rodríguez. "Nunca les dirigí lo que me dirigieron a mi: odio''.




























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