Cuba estudia hacer algunos ajustes a su modelo económico y para ello liberalizará algunos servicios, autorizará el trabajo independiente y reducirá plazas en el sector estatal, pero no permitirá una economía de mercado ni la propiedad privada.
El gobernante Raúl Castro anunció que, en una reunión ampliada del Consejo de Ministros el 16 y 17 de julio en que participaron dirigentes del Partido Comunista y la Central de Trabajadores, se acordó tomar medidas que constituyen una "actualización del modelo económico''.
Castro clausuró el pleno de la Asamblea Nacional de Cuba con un discurso en el que, además, se refirió por primera vez de forma pública al proceso de excarcelación de presos políticos.
No faltaron tampoco las críticas a Estados Unidos y el acento en subrayar la unidad de la Revolución cubana y de su dirección.
Aunque reiteró que Cuba "actualizará'' su modelo a su ritmo y sin improvisaciones ni presiones externas, Castro desveló que su gobierno extenderá el empleo por cuenta propia y eliminará varias prohibiciones para otorgar licencias, comercializar algunas producciones y flexibilizar las contrataciones de mano de obra.
Ya está aprobada también, dijo, la aplicación de un régimen tributario específico para este sector, que servirá como alternativa de empleo a los trabajadores que sobran en las "abultadas'' plantillas estatales y que él mismo cifró en más de un millón hace unos meses.
Precisamente otro de los anuncios de Castro fue la reducción por etapas de esas plantillas estatales y la supresión de "enfoques paternalistas'' que no estimulan la necesidad de trabajar para vivir, lo que permitirá además disminuir los "gastos improductivos''.
Garantizó que "nadie quedará abandonado a su suerte'' y que "el Estado socialista brindará el apoyo necesario para una vida digna'' pero también avisó: "hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar''.
En su intervención, el gobernante cubano aprovechó para comentar la situación de la economía nacional. Y lo hizo con un tono bastante menos pesimista que en otros de sus discursos al calificar de "alentadores'' los resultados en el primer semestre del 2010.
A pesar de la crisis internacional y de la caída de producciones como el azúcar, Castro dijo que este año ha aumentado el número de turistas, se ha cumplido la producción petrolera e incluso se "ha mejorado'' el equilibrio monetario interno.
También aseguró que las retenciones de transferencias a empresas extranjeras "son hoy apenas un tercio'' respecto a hace un año y que, como muestra de seguridad en el país, se han incrementado los depósitos procedentes del exterior en los bancos cubanos.
Unas horas antes del discurso de Castro, el ministro de Economía Marino Murillo aseguró que cualquiera que sean las medidas, nunca se perderá el carácter comunista del modelo.
"Van a primar las categorías económicas del socialismo, no del mercado'', dijo Murillo. "Seguirá rigiendo la planificación centralizada, se aligerarán un grupo de cosas, (pero) no vamos a entregar la propiedad''.
Por primera vez de forma pública, Raúl Castro habló ante el Poder Popular de Cuba de la excarcelación de los presos políticos condenados en la represión del 2003, tras el diálogo abierto con la Iglesia Católica y apoyado por España.





























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