Las nuevas y brillantes terminales del Aeropuerto Internacional de Miami tienen numerosas tiendas y restaurantes que irradian atractivo tropical. Un nuevo elevado, el Skytrain, pronto llevará a los pasajeros a lo largo de un vestíbulo de 1.4 millas. Un ultramoderno sistema de manejo del equipaje es sometido en este momento a pruebas rigurosas.
La reconstrucción del aeropuerto, que lleva varios años en desarrollo, está por terminar. Pero ahora hay que pagar.
Más de una década de demoras, exceso de costos y en ocasiones corrupción han hecho que se dispare la factura de la ampliación, que incluye las terminales Norte y Sur, a $6,300 millones, una montaña de deuda que colgará sobre el aeropuerto, propiedad del Condado Miami-Dade, durante 30 años.
Esos costos amenazan la competitividad de la instalación al alejar a potenciales nuevas aerolíneas y restringir las opciones para modernizar grandes sectores del aeropuerto que tienen instalaciones anticuadas.
"No cabe duda que saben cómo endeudarse'', afirmó Tony Argiz, socio de la firma de contabilidad Morrison Brown Argiz & Farra, de Miami, mientras revisaba los documentos financieros del aeropuerto.
La instalación, que ya es es una de las más costosas para las aerolíneas, ha dicho que sus costos operativos anuales prácticamente se duplicarán, a unos $1,000 millones, en los próximos cinco años.
Esos costos se pasan a las aerolíneas, lo que dificulta conseguir nuevos clientes de bajo costo, como JetBlue y Southwest, que operan desde el Aeropuerto Internacional Fort Lauderdale-Hollywood.
Las aerolíneas de bajo costo representaron 1.5 por ciento de los viajes nacionales el año pasado. En comparación, el cercano Fort Lauderdale se ha convertido en un imán para las aerolíneas de bajo costo, que representaron 63 por ciento de su tráfico nacional en el 2009.
"Los costos futuros del Aeropuerto Internacional de Miami pudieran convertirse en un obstáculo para atraer nuevas aerolíneas'', observó en junio Seth Lehman, analista de deuda de Fitch.
Para pagar esa deuda de construcción, que no se cancelará hasta el 2041, las autoridades del Condado planean crear nuevas fuentes de ingreso.
Una idea concebida el año pasado --que a final de cuentas se engavetó-- fue proponer la perforación de petróleo en los Everglades. Otra: instalar máquinas tragamonedas en las terminales.
Todavía hay planes para explotar canteras en terrenos condales en el extremo noroeste de Miami-Dade.
Las autoridades del aeropuerto estudian una propuesta de la empresa Odebrecht Construction para reurbanizar unos 40 acres de terrenos del aeropuerto, anteriormente ocupados por Pan Am, y construir hoteles, oficinas y tiendas en una asociación público-privada.
Esto parece estar muy lejos de la actividad clave de transportar pasajeros y carga, pero las autoridades condales lo consideran pasos necesarios para empezar a pagar la deuda.
El administrador del Condado, George Burgess, elogió las nuevas instalaciones, calificándolas de un modelo de lo que el gobierno condal puede lograr.
Sin embargo, en un memorando de noviembre a los comisionados del Condado, sin embargo, Burgess reconoció que el aeropuerto "tiene el reto de mantenerse competitivo'' debido a los altos costos y que tiene que explorar "fuentes de ingresos no tradicionales''.




























Mi Yahoo