Béisbol

Desertor cubano, la trampa del discurso oficialista

 
 

DAYAN VICIEDO es de los Ășltimos peloteros cubanos que han llegado para jugar en las Grandes Ligas.
DAYAN VICIEDO es de los Ășltimos peloteros cubanos que han llegado para jugar en las Grandes Ligas.
NAM Y. HUH / Associated Press

Especial para El Nuevo Herald

Leo con frecuencia hace tiempo el término desertor que se acuña a todo el pelotero y deportista cubano que abandona algún equipo de béisbol u otro deporte en competencias en que participan representando a su país. También se utiliza el apelativo a los que se marchan por vía ilegal -casi la única posible para ellos- de la mayor de las Antillas. Este adjetivo llega a indignar, pues es el mismo que utiliza el discurso oficialista en la isla para desacreditarlos, unido al consabido "traidor''.

Es bueno revisar el significado en toda su extensión de la palabra desertor en el diccionario. Se emplea al que deja a su ejército en una guerra, una lucha, el que abandona una causa deshonrosamente. El adjetivo no deja de ser peyorativo bajo cualquier circunstancia, aunque lo que los deportistas cubanos hacen sea abandonar a sus equipos nacionales o dejar su tierra natal.

Es preferible decir que dejaron la delegación deportiva de su país o se marcharon de Cuba para jugar en el mejor béisbol del mundo, pues quieren probar ya sin restricciones su calidad al más alto nivel y lograr una mejoría económica y espiritual para ellos y sus familias. No hay que endilgarles el calificativo de desertor, pues sin querer se está respaldando la mal intencionada tesis que se esgrime en Cuba en los medios oficiales y de difusión masiva de que son traidores y desertores. Nada de eso, son personas, como doctores, periodistas, abogados, obreros e ingenieros, que han decidido por sí mismos y libremente rehacer sus vidas, superando además el desgarre de la lejanía de su patria y seres queridos.

Decirles desertores también fuera de su país es colaborar en denigrarlos y despojarlos de dignidad. Nada de eso fueron, han sido y serán peloteros de la talla de René Arocha, Rolando Arrojo, Orlando Duque Hernández, su hermano Liván, Kendry Morales, Yunel Escobar, Alexei Ramírez, Aroldis Chapman, Yuniesky Betancourt, Dayán Viciedo y tantos que hacen la lista extensa sólo en béisbol.

Ellos sencillamente no son desertores porque los equipos Cuba no son un ejército que participan en una guerra, una causa ideológica o patrimonio de nadie en particular, aunque así se haya deseado e intentado durante décadas. Es patrimonio exclusivamente de esos deportistas y de todos sus coterráneos que los admiramos en cualquier parte del mundo donde nos encontremos.

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