Tal vez sirvan de muy poco los partidos amistosos, sobre todo si estos se celebran un mes después de haber terminado el Mundial, tal vez no, y ese es precisamente el caso de la selección de Estados Unidos.
Para el combinado de las barras y las estrellas el encuentro del pasado martes ante Brasil no fue uno más. El mismo sirvió para que se encendieron todas las alarmas, tras haber sido bailado por la renovada selección verdeamarela.
El equipo de Brasil de la mano de su nuevo seleccionador Manu Menezes sacó a relucir todas las carencias de los estadounidenses con un juego alegre, rápido y efectivo, clavando el último clavo en el ataúd del director Bob Bradley.
No sería justo decir que Bradley hizo un mal trabajo en el tiempo que dirigió a la escuadra de EEUU, pero su tiempo pasó y lo difícil ahora es encontrar a un sustituto que llene sus zapatos.
Bradley clasificó en primer lugar a su selección para el Mundial por la CONCACAF, reafirmando la superioridad sobre México; terminó segundo en la Copa Confederaciones, luego de eliminar a España, y realizó un digno papel en el Mundial de Sudáfrica, donde ilusionó, pero a la vez sacó a flote muchas de sus deficiencias.
El "Equipo de Todos'', como le llaman, mostró que tiene un gran portero, en Tim Howard; un gran mediocentro, Michel Bradley, y un gran volante ofensivo, Landon Donovan; pero el resto es un grupo de atletas luchadores con una gran capacidad de sacrificio y poco, poco, fútbol.
Quizás los únicos que puedan salvarse de la quema sean el zaguero Oguchi Onyewu, golpeado con grave lesión, el atacante Clint Dempsey y el mediocampista Maurice Edu.
EEUU está para más.
En la actualidad cuenta con más de 20 millones de futbolistas de todas las edades y su popularidad va en aumento, con trasmisiones en las principales cadenas deportivas en horarios estelares. Además tiene un campeonato (MLS) que va en ascenso y, por si fuera poco, más de 60 jugadores compiten en las mejores ligas del mundo.
La federación trabaja con mucha seriedad y, aunque no llega a alcanzar el nivel de la NBA o del fútbol americano, el llamado soccer sigue escalando posiciones.
Pero necesita que su selección le regale grandes triunfos con un equipo que ilusione y que sirva de referencia a los más jóvenes.
Es por eso que precisa un cambio, una renovación.
Su principal problema es el ataque, el nuevo seleccionador debe buscar verdaderos depredadores del área, con la portería entre ceja y ceja, Jozy Altidore puede servir de recambio, por eso se debe colgar el cartel de "se buscan goleadores''.
La otra deficiencia la tiene en la línea defensiva. Demasiado infantil y sobre todo lenta por el paso de los años. Carlos Bocanegra, con 31 años, es su mejor ejemplo.
El once de EEUU además de juventud precisa de una nueva estrella que devuelva la ilusión, un jugador latino que muestre los principales argumentos futbolístiscos de su raza y que se imponga sobre ese fútbol ramplón que se juega en las universidades, donde prima por sobre todas las cosas el poderío físico.
España es campeón del Mundo porque trata mejor el balón que ninguno, el nuevo Brasil ganó porque también fue fiel a su estilo y EEUU perdió, no sólo 2-0, perdió la oportunidad resarcirse del revés ante Ghana y de mostrar a los aficionados estadounidenses que siguen estando entre los grandes.
Dura será la tarea del nuevo seleccionador, un puesto que por cierto, le quedaría muy bien al alemán Jürgen Klinsmann.

























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