Marino Martínez

LA ESQUINA CALIENTE

El atleta cubano no es un desertor

 

mmartinez@elnuevoherald.com

Es hora de que los periodistas y los fanáticos del deporte dejen de llamar desertores a los atletas cubanos que deciden actuar fuera de la isla.

El significado de la palabra desertor según la Real Academia Española es la siguiente: soldado que abandona el ejército. Apóstata. El que se pasa al enemigo. En síntesis, al desertor lo catalogan como un traidor.

Y si esa es la definición exacta de la palabra desertor, debemos preguntar. ¿Por qué le siguen llamando desertores a los atletas cubanos que eligen libremente sus destinos?

A los primeros ciudadanos que se marcharon de la isla en la década del sesenta el gobierno cubano les llamó gusanos, luego a los protagonistas de la Flotilla de la Libertad en 1980 le pusieron el cartelito de escorias y por último a los atletas que han decidido actuar en el extranjero le llaman desertores del deporte, de la patria y de la revolución.

¿Traidor a quién, a qué y por qué? Los atletas cubanos no son traidores a nada. Son seres humanos que no desean vivir bajo las ordenes de un sistema que no permite el desarrollo de sus potencialidades. Y quienes abandonan cualquier forma de esclavitud, no se le debe llamar ni traidor ni desertor.

¿Acaso son los atletas cubanos una propiedad del gobierno? ¿Son militares en plena guerra? ¿Son traidores por elegir desarrollar sus habilidades al nivel más alto de competitividad? ¿A qué enemigo se pasa el atleta cubano?

Todos estas frases denigrantes tuvieron y tienen una intención: disminuir el valor del ciudadano que se atreve a pensar por sí mismo.

Después de casi cinco décadas de considerar a los deportistas como una propiedad gubernamental, se puede esperar que las autoridades de la isla les sigan llamando desertores y traidores a quienes abandonan el país. Pero lo que resulta ilógico es que en Estados Unidos los propios cubanos, latinoamericanos y estadounidenses mantengan ese calificativo para las personas que buscan un lugar para vivir donde predomine la decencia y el derecho al progreso económico.

Los atletas en cualquier lugar del mundo donde desarrollen sus habilidades con la excepción de Cuba, no son propiedad del gobierno, pertenecen a la historia deportiva de su país. Y punto.

¿Cuál es la razón por la que los peloteros, boxeadores y restantes atletas no pueden pulir su talento en el extranjero y luego regresar a su patria como lo hicieron en sus épocas Camilo Pascual y Kid Gavilán? ¿Por qué tienen que arriesgar sus vidas huyendo en una frágil embarcación por el Estrecho de la Florida o escapar en un viaje al exterior para mejorar sus vidas?

Sencillamente, porque el gobierno cubano que sigue siendo dueño de toda la nación, se apropia también del derecho que debe tener todo ciudadano a elegir su vida.

El deportista cubano abandona el país donde nació en busca de su libertad individual. Y ese mismo atleta no regresa a su terruño a vivir y a estar junto a su público que lo adora porque el propio gobierno no se lo permite.

Lo que hace el deportista cubano que decide actuar en el extranjero es retomar el control de su vida secuestrada, eligiendo qué hacer, dónde y cómo desarrollar su existencia. Y este derecho es el mismo que tienen todos los atletas del mundo, menos en Cuba.

Kendry Morales, Orlando "El Duque'' Hernández, Aroldis Chapman, José Contreras, René Arocha, Rolando Arrojo, Rey Ordóñez, Liván Hernández, Alexei Ramírez y los restantes peloteros no son desertores ni traidores, son hombres que decidieron elegir sus destinos.

Ellos son continuadores de una larga tradición histórica en Grandes Ligas que se inició en 1911 con Armando Marsans y Rafael Almeida con el Cincinnati y la siguieron estrellas como Adolfo Luque, Orestes Miñoso, Tany Pérez, Tony Oliva, Luis Tiant, Mike Cuéllar, Bert Campaneris, Pedro Ramos, Tony Taylor, Octavio Rojas y decenas de peloteros que brillaron en las Mayores hasta la desaparición del profesionalismo en 1961.

Los boxeadores Yuriorkis Gamboa, Joel Casamayor, Rigoberto Rigondeaux y los restantes que luchan en Estados Unidos por poner en alto el nombre de Cuba en el boxeo profesional, no son desertores ni traidores, son el relevo de otros campeones mundiales como Kid Chocolate, Luis Manuel Rodríguez, José "Mantequilla'' Nápoles, Benny "Kid'' Paret, Ultiminio "Sugar'' Ramos, José Legrá y Gerardo González (Kid Gavilán).

Es hora de eliminar la palabra desertor para llamar a los atletas que abandonan la isla en busca de libertad y de sus sueños.

Ese epíteto de desertor es una blasfemia, un insulto y una falta de respeto al atleta cubano. Además de ser una palabra mal utilizada.

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El Nuevo Herald

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