Al esconder el dinero en neumáticos de repuesto, cajas de velocidad, motores y camiones que cargan pañales de bebé, los correos de los carteles mexicanos de la droga trasladan todos los años decenas de miles de millones de dólares en ganancias al sur de la frontera, un río de dinero sucio que ha sobrepasado los esfuerzos de los agentes fronterizos de Estados Unidos y México.
Las autoridades afirman que es esencial detener este flujo de efectivo si México y Estados Unidos desean desbaratar las poderosas organizaciones criminales internacionales que usan esa riqueza para corromper, aterrorizar y matar.
A pesar de esfuerzos sin precedentes para poner fin a las intenciones de los traficantes, las autoridades estadounidenses y mexicanas capturan no más de 1 por ciento del efectivo que se contrabandea, según un análisis del Washington Post que se basa en cifras de ambos gobiernos.
Las mayores organizaciones mexicanas de la droga lo consideran el costo de operar, un porcentaje mucho menor que la tarifa de una transferencia bancaria normal o un retiro de cajero automático, indicaron autoridades policiales de los dos países.
El gobierno federal propuso recientemente un aumento de $600 millones en gastos y personal, incluyendo escáners de rayos ganma adicionales y perros que huelen el dinero, como parte de una intensificación del esfuerzo para capturar los dólares que van de los consumidores de drogas estadounidenses a las mafias mexicanas.
Los narcotraficantes y sus suministradores colombianos contrabandean anualmente entre $20,000 ay$25,000 millones en billetes a través de la frontera, tratando de evadir las normas bancarias y las sospechas que despiertan los grandes depósitos en efectivo, indican estudios de agentes federales, autoridades normativas y académicos.
"Si no logramos reducir este flujo de dinero el enfrentamiento con el crimen organizado generará más violencia y más corrupción'', dijo este mes Carlos Pascual, embajador de Estados Unidos en México, en una conferencia en la ciudad fronteriza de El Paso, Texas.
La mayor parte del dinero se contrabandea en paquetes de billetes de $20 envueltos en plástico. A menudo los billetes retienen los pegajosos residuos del fino polvo generado por la marihuana, cocaína y metanfetaminas que se vende a los consumidores más voraces del mundo.
"El efectivo es el mayor reto para nosotros'', explicó en una entrevista John Arvanitis, jefe de Operaciones Financieras de la Dirección Antinarcóticos (DEA). "Se mueve con mucha rapidez y fluidez. Cruza fronteras. Se mueve en grandes cantidades. Se guarda en almacenes. Se pasa a las empresas. Tienen muchas opciones. Pueden esconder un millón de dólares en una rastra o pueden hacerlo pasar la frontera en una bolsa de mano''.
Desde que ambos países prometieron en marzo del 2009 apoyar las operaciones conjuntas y comenzaron a revisar más vehículos que se dirigían al sur, los agentes de Aduana han confiscado cantidades récord de efectivo, no sólo en vehículos, sino también ocultos en juguetes de niños, panes y en el cuerpo de personas.
Pero las autoridades apenas hacen mella en los beneficios de los carteles. Agentes estadounidenses decomisaron el año pasado $85 millones en efectivo ilícito a lo largo de la frontera sur, según del Departamento de Seguridad Territorial. Los inspectores mexicanos han capturado en los tres últimos años $31 millones en efectivo en todos los puertos de entrada al país, según cifras suministradas por la Aduana de México. En dos años de operaciones encubiertas dirigidas contra los carteles mexicanos en Estados Unidos, la DEA confiscó $216 millones.





























Mi Yahoo