Publicado el
martes 31 de
augusto
del 2010
Denuncian envío de armas a las FARC
ANTONIO MARIA DELGADO
El contraalmirante retirado Carlos Molina Tamayo, ex asesor de Seguridad Nacional de Hugo Chávez, no tiene dudas de que muchas de las armas que la guerrilla usa contra el gobierno de Colombia son suministradas por Venezuela. Versiones de que esto sucede han sido desmentidas por Caracas con la misma frecuencia
con que han surgido a lo largo de los últimos años y han quedado varadas en medio de las
dificultades para demostrar irrefutablemente que las armas venezolanas encontradas en
manos de la guerrilla han sido entregadas intencionalmente por el régimen bolivariano. Pero Molina dijo que fue testigo de algunos de los primeros intentos del gobierno
venezolano por suministrar clandestinamente armas a la guerrilla colombiana y que estos
esfuerzos fueron una de las principales razones por las que decidió romper con el
chavismo. Molina, quien vive exiliado en Europa tras su participación en el fallido golpe del
2002, dijo a El Nuevo Herald que, en una ocasión, un cercano colaborador de Chávez, el
capitán de navío retirado Ramón Rodríguez Chacín, le pidió que le entregara fusiles para
los rebeldes cuando él estaba a cargo del arsenal de las Fuerzas Armadas. "Rodríguez Chacín me pidió 300 fusiles FAL. Me dijo sólo que era para una operación
irregular pero se entendía que era para una operación de la guerrilla. Me preguntó que
de dónde se podía sacarlos sin dejar rastros'', dijo Molina en una entrevista mientras
se encontraba de visita a Miami. "Yo no acepté; inmediatamente corté eso y le dije que
no se podían sacar esos de aquí''. Rodríguez Chacín, dos veces ministro de Relaciones Interiores de Chávez y quien fue
incluido en la lista negra del Departamento del Tesoro de Estados Unidos por ayudar
materialmente a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el tráfico de
drogas, no volvió a pedirle ayuda. Pero posteriormente la dirección de Armamento de las Fuerza Armada Nacional,
presidida por Molina, comenzó a detectar incidentes de pérdida de material bélico, cuyas
investigaciones determinaron que fueron perpetradas bajo complicidad o bajo
participación directa de los propios integrantes del Ejército. "A veces había operaciones donde se robaban armas, o se fingía que se las estaban
robando, para entregárselas a la guerrilla. No se trataba solamente de fusiles, también
desaparecían morteros, granadas y los cohetes antitanques AT4, esos que han aparecido en
manos de la guerrilla'', dijo. Pese a su negativa a colaborar con las gestiones de Rodríguez Chacín, Molina fue
posteriormente nombrado Secretario Permanente del Consejo de Seguridad y Defensa. Pero duró muy poco tiempo en la posición ministerial debido a los constantes
enfrentamientos y desacuerdo que sostuvo con Chávez y fue nombrado como embajador en
Grecia para hacerlo a un lado. Una vez en Grecia, Molina optó por presentar su renuncia durante los eventos de
inicio del 2002 en una proclama pública en la que exigió la renuncia de Chávez,
argumentando entre otras cosas su estrecho vínculo con los movimientos armados de
Colombia. El general de brigada de la Guardia Nacional, Marcos Ferreira, quien se encuentra
exiliado en Miami, dijo que Rodríguez Chacín es el hombre designado por Chávez para
servir como enlace entre el gobierno venezolano y las FARC y con el Ejército de
Liberación Nacional (ELN). Ferreira señaló que cuando fungía como director de Identificación y Extranjería
recibió órdenes de Chávez, transmitidas a través de Rodríguez Chacín, para que en ese
entonces dejara ingresar al país a líderes de ambas agrupaciones guerrilleras. "El se presentaba como comisionado del presidente de la República. Y en esas
oportunidades fue hasta mi despacho, solicitando apoyo de parte del presidente, y cuando
hablé con el ministro del Interior, que en ese entonces era Luis Miquelena, él me
confirmó y me dijo: "Sí, es verdad, Ferreira, hay que apoyarlo porque esas son
instrucciones de Hugo''. Esa introducción le dio carta blanca para que Rodríguez Chacín pudiera dirigirse
directamente a los diferentes puntos de ingreso del país para recibir a individuos que
posteriormente fueron identificados como integrantes de la guerrilla. Ferreira dijo que Rodríguez Chacín llegó en un momento dado a tener control en las
aduanas y a realizar arreglos para importar armas que luego eran traspasadas a las FARC. "En el año 2004 y 2003, todo el armamento que llegaba a Venezuela lo pasaban a una
almacenadora privada sin ningún tipo de seguridad. A esa almacenadora la asaltaban casi
todos los días'', dijo Ferreira. Molina, quien dijo mantenerse en contacto con diferentes integrantes activos de las
Fuerzas Armadas venezolanas, indicó que muchos de los robos de armamentos son realizados
por el hampa común bajo complicidad del gobierno. "Es una forma del gobierno de decir: Yo no soy responsable de eso. Esas armas se
las robó el hampa común' ''. Pero Molina dijo que las informaciones que recibe de Venezuela indican que el
gobierno venezolano aún sigue suministrando armamento directamente a la guerrilla y teme
que algunos de los armamentos más sofisticados, como los misiles portátiles tierra-aire
que Chávez adquirió recientemente de Rusia vayan a caer en manos de grupos guerrilleros. La posibilidad de que algunos de los lanzamisiles SA-24, capaces de derribar aviones
subsónicos y helicópteros a un alcance de tres millas puedan caer de alguna manera en
manos de subversivos colombianos también causan preocupación en Washington. "Nos preocupa la compra de armas por parte Venezuela, que excede sus necesidades y
es potencialmente un factor desestabilizador'', dijo Sara Mangiaracina, portavoz del
Departamento de Estado, a finales del año pasado. "Los lanzamisiles antiaéreos
portátiles que Venezuela le ha comprado a Rusia son sistemas muy modernos. Es importante
que se controlen debidamente para que no paren en otras manos''.
