Pronto se sospechó que Butler había mentido sobre los especímenes desaparecidos. El fue acusado de cargos de entrar de contrabando ampolletas con bacterias de plaga a Estados Unidos, exportar ampolletas a Tanzania, mentir a los investigadores y recibir dinero de compañías farmacéuticas a espaldas de su patrón, Texas Tech.
Jonathan Turley, un abogado que representó a Butler ante los cargos federales, dijo que en ese momento hubo un aluvión de ganadores del Nobel y otros importantes científicos que salieron en su defensa.
"Tom es uno de los individuos más especiales y bondadosos que he conocido en toda mi vida'', dijo. "Este es un hombre que trabaja prácticamente de gratis para ayudar a las personas en lugares con brotes de plaga. El es reverenciado por científicos de todo el mundo''.
Butler fue encontrado culpable de acusaciones de fraude relacionadas con sus contratos con la universidad y con becas para investigación. También fue encontrado culpable de exportar muestras de la plaga a Tanzania. Turley lo llamó una "violación hipertécnica'', al decir que Butler indicó el tipo de embalaje equivocado en un documento para envíos y no hacía esfuerzos por ocultar nada.
El incidente en el Aeropuerto Internacional de Miami comenzó después de que Butler salió del vuelo proveniente de Londres de British Airways y fue a través de la Aduana, a un vuelo de American Airlines hacia Puerto Rico. Se dirigía a Dominica a reunirse con su esposa.
A eso de las 9 p.m., las pantallas de TSA localizaron el recipiente en el equipaje de Butler.
Se llamó al escuadrón antibombas de la policía de Miami-Dade, que extrajo el recipiente y se lo llevó para hacer pruebas. Todas las pruebas de laboratorio dieron resultados negativas, según el FBI.
Butler no hizo uso de sus derechos Miranda y respondió preguntas sin un abogado presente, dijeron las autoridades, que elogiaron su "cooperación''. Butler le dijo a los agentes del FBI, de Inmigración y de Aduanas que él había obtenido el recipiente en Inglaterra y lo estaba llevando a Estados Unidos para una investigación científica.
Las autoridades dijeron que el incidente es un recordatorio en la era posterior al 9/11 de que los pasajeros deben ser responsables por los objetos que traen en los vuelos, y los oficiales de seguridad federal deben estar constantemente en alerta debido a las amenazas potenciales de los terroristas.
"Practicamos para esto, tenemos ejercicios para esto'', declaró Michael Leverock, agente especial del FBI. "[El sistema] funcionó por completo''.
En el momento de la alarma, de 150 a 200 personas estaban en las terminales del aeropuerto que fueron evacuadas --E, F, G y H--, dijo Marc Henderson, portavoz del Aeropuerto Internacional de Miami.
El incidente no llevó a cancelaciones de viajes, pero causó que tres vuelos que salían y tres que llegaban fueran desviados a las dos terminales que se mantuvieron abiertas, D y J, amplió Henderson. La terminal D es la nueva Terminal Norte, usada por American Airlines, que tiene el mayor número de puertas de todas las del Aeropuerto Internacional de Miami.
No hubo efectos laterales cuando se reabrieron las terminales el viernes, y el impacto total se vio disminuido porque ocurrió de noche, en lugar de las horas de más tráfico, entre las 5 y 8 a.m., o durante la tarde, agregó.
"Sí, algunas personas sufrieron incomodidades'', comentó Henderson. Afortunadamente, en el momento en que ocurrió [el incidente], el aeropuerto estaba dejando atrás la hora más ocupada del día, así que no muchos resultaron afectados como hubiera sido más tarde en la mañana o al mediodía''.
La redactora del Miami Herald Ina Paiva Cordle contribuyó a esta información.





























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