Rodeado por las tropas de Fidel Castro, herido de bala en las piernas y el brazo derecho, Agapito Rivera, sentado en medio de un cañaveral, sacó su pistola, prendió un tabaco y se preparó a morir en una última batalla.
En vez de eso, se desmayó, fue capturado y estuvo preso 25 años. Y tuvo suerte. Dos de sus hermanos y nueve primos murieron, algunos en combate y otros frente a los pelotones de fusilamiento.
Hace 50 años, Rivera fue uno de los varios miles de cubanos que se alzaron en muchas partes de la isla contra el nuevo gobierno de Fidel Castro en una dura guerra de guerrillas que duró desde 1960 a 1966.
Las cifras del gobierno cubano muestran que desplegó 60,000 milicianos sólo para combatir a los alzados en el Escambray, el macizo montañoso en la región central de la isla, donde se desarrollaron los combates más sangrientos.
De los 3,995 guerrilleros anticastristas en el país, casi 3,000 murieron "en combate y, fundamentalmente, ejecutados después de su captura'', escribió Norberto Fuentes en su libro Narcotráfico y Tareas Revolucionarias.
Casi 550 "revolucionarios'' también murieron y unos 200 quedaron inválidos, añadió Fuentes, quien también escribió un libro y una serie de artículos periodísticos sobre la guerra en los años 60.
Un número desconocido de alzados capturados fueron ejecutados bajo la Ley 988, aprobada a fines de 1961 para permitir que los pelotones de fusilamiento de Castro ejecutaran, sin juicio, a cualquier guerrillero acusado de matar civiles.
Un artículo publicado el mes pasado en el periódico Granma alega que las guerrillas asesinaron'' a 196 personas, incluyendo campesinos, maestros, ancianos y niños. Los rebeldes han reconocido que ejecutaron a algunos colaboradores de Castro, pero nada cercano a las cifras de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba.
Las fuerzas del gobierno también expulsaron a miles de civiles --estimados entre 6,000 y 80,000-- de las áreas de combate y los trasladaron a "pueblos cautivos'' estrechamente controlados para impedir que ayudaran a los rebeldes.
El gobierno cubano calificó a los rebeldes de "bandidos'' y creó unidades antiguerrilleras elite dentro del ejército llamadas Batallones de Lucha Contra Bandidos (LCB).
En realidad, muchos de los guerrilleros eran veteranos de la insurrección que había derrocado al dictador Fulgencio Batista en 1959 y se habían rebelado contra el giro de Castro hacia el comunismo, afirmó Enrique Encinosa, comentarista radial de Miami y autor de varios libros sobre Cuba.
Muchos otros eran campesinos, irritados por la expropiación de fincas privadas realizada por Castro bajo la ley de Reforma Agraria de 1959, dijo Pedro Corzo, director del Instituto de la Memoria Histórica Cubana contra el Totalitarismo en Miami.
"Me alcé cuando Castro expropió una finca en mi pueblo que siempre había pagado [a sus trabajadores] lo que marcaba la ley'', aseguró Rivera, un campesino analfabeto de 23 años cuando se sumó a las guerrillas el 2 de octubre de 1960.
Hoy, a los 73 años, los recuerdos de Rivera sobre la lucha son tan nítidos como su blanca guayabera de lino. De pelo negro y ojos castaños, se bajó los jeans para mostrar las cicatrices en su brazo, cadera derecha y piernas.






























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