Luego de finalizar los planes, los hermanos consiguieron un préstamo de $500,000 para desarrollar las canchas.
La construcción cambió la vida de un hombre que vivía allí ilegalmente.
Enrique Gómez Tamayo, de 54 años, dijo que trabajó de vez en cuando cuando el equipo de construcción necesitaba ayuda. A lo largo de los años, Gómez se quedó en el lugar para trabajar en lo que se le pidiera. Con un trabajo medio fijo, dejó de usar drogas.
"Me encanta este club deportivo y yo espero estar mucho tiempo aquí'', comentó Gómez, uno de dos empleados regulares del Downtown Soccer.
Durante la construcción, los vecinos se preguntaban si el parque sería público. McFarlane recuerda su esperanza de que pudiera ser un sitio de recreo para los adolescentes.
"Todo lo que sabía es que iban haber fútbol en Overtown. Me imaginaba a los jóvenes con sus uniformes jugando'', declaró. "Pero luego la única gente que veía eran hispanos. No tengo prejuicios, ni nada por el estilo, pero hay que darle una oportunidad a mi comunidad. Están haciendo dinero con nuestro barrio''.
McFarlane es afroamericana, igual que el 78 por ciento de los habitantes del Culver Gardens, según la Autoridad de Vivienda del Condado de Miami-Dade. En Jack Orr, las viviendas públicas al otro lado de las canchas, sólo el 18 por ciento de los habitantes son afroamericanos. El resto son mayoritariamente hispanos y anglos blancos.
Inquietudes sobre cómo el desarrollo urbano y la composición de clases afecta a las personas de bajos ingresos no son nada nuevo en Overtown. La organización Power U Center for Social Change lucha contra el tipo de desarrollo que desplaza a los residentes.
"Estoy a favor de embellecer a Overtown y que vengan los negocios, pero deberían de beneficiar a Overtown'', afirmó la organizadora Patrina Williams. "Siento que quieren expandir el downtown, subir la renta y los impuestos que apenas podemos pagar. Eso va borrar a Overtown''.
Rendón piensa que puede jugar un gran papel en la comunidad y cree que ha ayudado a embellecer el barrio.
Los fines de semana, antes de que empiecen a llegar los equipos, Rendón permite a los niños del barrio que entren para jugar, aunque generalmente prefieren el fútbol americano. Su negocio patrocina un equipo de fútbol de la policía, y contribuye a las olimpíadas especiales del departamento.
Rendón espera quedarse en el negocio del fútbol a largo plazo, pero le gustaría que otras personas, incluyendo algunos de sus clientes, sigan su ejemplo.
"Ahora, con este sitio, tenemos a personas de afuera, gente de clase alta viniendo y viendo que sí es posible tener éxito en estos barrios'', subrayó. "Quizás algún día ellos también van empezar a invertir''.





























Mi Yahoo