"Ella tratará de ganarse el voto hispano a lo largo del corredor de la I-4'', dijo, refiriéndose a una amplia zona del estado con gran cantidad de puertorriqueños. "Pero no sé cuánto apoyo pueda conseguir''.
Los puertorriqueños son ciudadanos estadounidenses de nacimiento, pero al igual que muchos cubanos, simpatizan con los hispanos indocumentados. También les preocupa ser afectado por la discriminación por perfil racial.
Fernand Amandi, de Bendixen & Amandi, empresa de encuestas y asesoría política de Miami conocida por su trabajo con candidatos demócratas, dijo que Sink tiene que superar un problema básico con los electores hispanos.
"Alex Sink es una desconocida entre los electores hispanos de la Florida, no la conocen'', dijo.
Pero Amandi opina que Scott tendrá un problema mayor. Para comenzar, 39 por ciento de los electores hispanos de la Florida son demócratas y 32 por ciento republicanos; el resto está afiliado a otros partidos o son independientes. Los hispanos son el 13 por ciento de los electores inscritos del estado.
Las opiniones conservadoras de Scott sobre inmigración también lo van a afectar, dijo Amandi.
"Scott está en una posición muy desventajosa con los votantes hispanos'', dijo Amandi. El se pregunta cuánto gastará Scott para tratar de cambiar eso.
La experiencia de McCollum podría resultar educativa para Scott.
A principios de su campaña, McCollum rechazó una ley estilo Arizona para la Florida. Por el camino, él se ganó el apoyo de muchos líderes hispanos, incluyendo los hermanos Diaz-Balart y Ros-Lehtinen.
Las encuestas lo mostraban ganando el voto republicano hispano, principalmente cubanoamericano, por un margen de 3-1.
Pero el 11 de agosto, menos de dos semanas antes de las primarias, McCollum cambió de rumbo y dio su apoyo a un proyecto de ley que podría dar a la Florida una ley de imposición migratoria aún más rígida que la de Arizona.
"Yo no sé lo que sus cifras internas de encuestas le estaban diciendo'', dijo González, el profesor de UM. "Pero eso puede haber afectado a McCollum. Todo parece indicar que eso provocó que algunos votantes hispanos se quedaran en sus casas''.
El día de las primarias, McCollum ganó en condados con grandes poblaciones hispanas, pero la asistencia de votantes fue inusualmente baja. Por ejemplo, solamente el 25.1 por ciento de los votantes se presentaron a votar para las primarias republicanas en el condado Miami-Dade, donde muchos republicanos son cubanoamericanos.
"Eso fue alrededor de un 10 por ciento menos que el promedio estatal, y Miami-Dade está generalmente un 10 por ciento por encima de ese promedio'', dijo la recaudadora de fondos Navarro, quien abandonó la campaña de McCollum luego que el candidato cambió de posición en cuanto a las leyes de inmigración.
Los condados Broward, Hillsborough, Osceola y Palm Beach, que también tienen considerables poblaciones hispanas, tuvieron también una asistencia baja el día de las primarias. McCollum perdió por 37,810 votos de casi 1.3 millones.
"El nunca discutió ese cambio de posición con sus partidarios hispanos'', dijo Navarro. "A mí eso me tomó de sorpresa. A mí me pareció completamente imperdonable que él despreciara a sus partidarios hispanos de esa manera. Yo pensé que él había cometido un error al querer complacer a ciertos votantes''.
Navarro no fue el único. La radio en español criticó a McCollum. Los hermanos Diaz-Balart y Ros-Lehtinen expresaron su decepción y no hicieron más comparecencias a su favor, dijo Navarro.
"Ellos dejaron de salir a apoyarlo'', dijo ella.




























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