Las economías de América Latina parecen haber aprendido las lecciones del pasado y están ahora aprovechando mejor la fuerte demanda de sus materias primas para crear las bases del crecimiento sostenido, dijo este lunes el economista en jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Augusto de la Torre.
De paso en Miami esta semana para participar en la Conferencia de las Américas, De la Torre dijo que la fuerte demanda china de bienes básicos está ayudando a la región a recuperarse rápidamente de la Gran Recesión que aún castiga a gran parte del mundo desarrollado.
Pero señaló que es el manejo que algunos países latinoamericanos le están dando a la bonanza de las materias primas lo que permite a sus economías alejarse de los nocivos ciclos de auge y colapso que tanto le impactaron en el pasado.
"Este período de bonanza es diferente; la región está aprendiendo de sus errores'', dijo De la Torre a El Nuevo Herald. "En esta ocasión, a las instituciones latinoamericanas, en una buena parte de sus países, se les nota más maduras y se les nota más capaces de administrar con prudencia estos recursos''.
Agregó que América Latina ahora tiene mayores probabilidades de escapar de los efectos negativos de los bienes básicos''.
Otro de los factores que están ayudando a diferenciar el actual período de auge es que la actual bonanza es mucho más extensa y generalizada, abarcando un mayor número de productos y manteniéndose por mucho más tiempo que en años anteriores.
Gran parte de esta demanda proviene de China, fenómeno que se ve reflejado en las cifras de comercio exterior de la región.
Según cifras del Banco Mundial, la participación de Estados Unidos como destino de las exportaciones disminuyó de 44 por ciento en 1990 a 37 por ciento en 2008, mientras que la de China creció más de 10 veces en el mismo período, de 0.8 por ciento a 10 por ciento de las exportaciones totales de materias primas.
El actual auge de los bienes básicos y los esfuerzos de la región por convertir la bonanza en una plataforma para desarrollar el crecimiento es uno de los puntos centrales contemplados en la 14va. Conferencia de Las Américas, auspiciado por el Banco Mundial y el Miami Herald, que se realizará hoy martes y miércoles en Miami.
Cientos de líderes de líderes, empresarios y expertos de la región tienen previsto participar en el evento, en el que se analizarán los mayores retos y oportunidades que América Latina tiene por delante en momentos en que deja atrás la recesión económica.
En el evento también tienen previsto participar la vicepresidenta para América Latina y el Caribe del Banco Mundial, Pamela Cox; el presidente de El Salvador, Mauricio Funes; el ministro de Economía de Bolivia, Luis Alberto Arce; el ex presidente de Perú, Alejandro Toledo; y el Primer Ministro de Haití, Jean-Max Bellerive.
De la Torre dijo que pese a las mejoras en América Latina de los últimos años, la región aún corre grandes riesgos y no puede darse el lujo de quedarse dormida en los laureles.
"El primer riesgo que existe es que uno desperdicie la riqueza natural en un exceso de consumo inmediatista, con lo cual un país destruye una riqueza que estaba allí en el subsuelo sin realizar nuevas inversiones en la generación de nuevos activos'', explicó.
Ese riesgo puede ser reducido a través de regulaciones que induzcan al país a ahorrar buena parte de los excedentes. Ese tipo de regulaciones están presentes en Chile, país que creó un fondo para acumular recursos durante la bonanza del cobre.
Ese fondo resultó serle muy útil, ya que pudo hacer uso de los recursos acumulados en él para estabilizar su economía, realizar inversiones a largo plazo y sostener el gasto social durante la crisis.
"En la región se nota una tendencia a un enfoque más maduro, más juicioso en la administración de los recursos de los bienes básicos'', dijo De la Torre. "Pero todo requiere de este tipo de política pública que pasa por la capacidad de ahorrar con transparencia, de administrar bien y de evitar gastos exagerados inmediatistas''.
Otros riesgos de la bonanza incluyen la posibilidad de que el fuerte flujo de ingresos erosionen las instituciones públicas y la amenaza al medio ambiente derivada de una explotación incontrolada de recursos naturales.



























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