Víctor Julio Suárez Rojas, alias el Mono Jojoy, señalado como el más cruel comandante de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y quien utilizó el secuestro como una siniestra máquina de guerra, fue abatido por el ejército en lo que se considera como el golpe más demoledor al antiguo movimiento guerrillero.
"Ha caído el símbolo del terror de Colombia'', dijo el presidente colombiano Juan Manuel Santos en una entrevista radial desde Nueva York.
Suárez, quien enfrentaba cargos en Estados Unidos por el homicidio de tres indigenistas estadounidenses, así como por narcotráfico, resultó muerto durante un amplio operativo del ejército en la madrugada del miércoles, en una zona selvática del oriente de Colombia, a 26 kilómetros del municipio de La Julia, en el departamento del Meta, explicó Santos.
Unos 30 aviones, 27 helicópteros y 400 hombres participaron en la operación que incluyó el bombardeo de una zona conocida como La Escalera, donde murió Suárez, agregó Santos.
La muerte del segundo al mando de las FARC es el tercer golpe que recibe la organización desde que en el 2008 fue abatido su vocero, Raúl Reyes, y el ejército rescató a 15 secuestrados, entre los que se encontraban la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt y tres contratistas estadounidenses.
"Es un día de júbilo para los colombianos'', señaló el ministro de Defensa, Rodrigo Rivera, quien pidió la rendición al máximo jefe de las FARC, Alfonso Cano.
"Le garantizamos su vida y un trato digno y justo. Esa actitud criminal no tiene sentido; desmovilícese'', agregó Rivera.
La muerte de Suárez podría desatar una ola de deserciones entre las bases y los mandos medios de las FARC que profesaban una gran admiración por el carismático líder militar, según analistas consultados por El Nuevo Herald.
"No es sólo un golpe militar y político, sino un golpe muy duro en el plano de la moral. Era una persona odiada por los colombianos por su prepotencia, pero en el interior de las FARC era muy popular'', indicó a El Nuevo Herald Armando Borrero, ex consejero presidencial para la Defensa y Seguridad Nacional del presidente Ernesto Samper.
Borrero agregó que a las FARC les espera "una lenta descomposición'', porque además del revés militar "es una guerrilla que no tiene calado político''.
Suárez, de 57 años, y quien también se hacía llamar Jorge Briceño, ingresó a las FARC cuando tenía 12, según explicó en una entrevista al semanario Voz.
Hijo de una guerrillera que, según algunas versiones, era la cocinera de uno de los líderes históricos de la organización fundada en 1964, Suárez se impuso con el tiempo como el comandante más radical en el aspecto militar, a contramano de un sector más político que se mostraba inclinado a dialogar con el gobierno.
Su nombre de guerra, Mono Jojoy, proviene de la combinación de un apodo por su apariencia -- en Colombia le dicen monos a las personas rubias o de tez blanca -- y del gusano jojoy, que le gustaba comer cuando niño.


























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