El gobierno también eliminó los subsidios a sus centros de "campismo popular'', donde los cubanos vacacionan a precios mínimos en tiendas de campaña o cabañas sencillas, por lo general cerca de playas y otros puntos turísticos.
Pero el mayor impacto se debió a la reducción en los suministros de alimentos y artículos de higiene personal que se compraban con la libreta de abastecimiento, un sistema establecido hace 50 años que Fidel Castro ha alabado repetidamente como la manera más justa de distribuir los recursos del país. Raúl Castro reemplazó oficialmente a su hermano en la dirección del gobierno en el 2008.
Funcionarios cubanos reconocen que la libreta de abastecimiento sólo cubre la mitad de las necesidades mensuales de la población, pero la mayoría de la gente afirma que cubre una tercera parte o menos. El resto tienen que comprarlo, a precios mucho más elevados, en los mercados campesinos oficiales, tiendas o en la bolsa negra.
En una isla donde el sueldo promedio es 429 pesos y la pensión de retiro promedio es 262 pesos --aproximadamente $20 y $10.50, respectivamente-- la reducción de las raciones se ha sentido con fuerza.
"La libreta casi me llegaba hasta el fin del mes si desayunaba un vaso de agua azucarada y un pedazo de pan al mediodía'', afirmó Cortés por teléfono desde La Habana. Si la siguen cortando me muero de hambre''.
En los últimos 12 meses, las papas y los chícharos (arvejas) fueron eliminados de la libreta y los precios se dispararon: las papas subieron de unos 30 centavos a unos 2 pesos la libra, y los chícharos de entre 10 y 20 centavos a 3.50 pesos la libra. Los cigarrillos, que la libreta asignaba a todos las personas de más de 14 años, fueron eliminados el 1ro. de septiembre.
El café racionado aumentó de 10 centavos por un paquete de 4 onzas a 5 pesos por un peso similar de granos supuestamente más concentrados. La ración de frijoles se redujo en una tercera parte y la de sal en casi la mitad.
En los mercados campesinos, donde los precios los fija la oferta y la demanda, una libra de carne de cerdo cuesta 25 pesos, un aguacate 10 pesos, un mango 10 pesos, una libra de cebolla 20 pesos y un litro de aceite de cocinar 35 pesos. El costo de esos cinco artículos equivalen a una semana de trabajo para el empleado promedio.
"Los salarios son mínimos y los precios muy altos, así que los cambios en la libreta están afectando, sobre todo a los sectores de menos ingresos, los pensionados, los que no reciben ayuda del extranjero'', dijo Espinosa Chepe.
Varios residentes de La Habana dijeron que en la capital hay muchos rumores de que el gobierno eliminará el próximo año de la libreta el café, los huevos, la pasta y artículos de higiene personal, y que el panecillo de 3 onzas que ahora se vende a través de la libreta diariamente por 5 centavos se disparará a 80 centavos.
Un largo editorial de Granma, órgano oficial del Partido Comunista de Cuba, pidió en octubre pasado la eliminación de la libreta de abastecimiento, excepto para los más necesitados.
A esto se agrega la preocupación sobre el anuncio del medio millón de despidos, equivalente a 10 por ciento de los 5 millones de empleados en un país donde menos de 600,000 personas trabajan en el sector privado.
Numerosos cubanos que siguen trabajando a pesar de haber llegado a la edad de retiro han sido informados de que probablemente sean obligados a retirarse, reveló un jubilado de La Habana que pidió no ser identificado para evitar sanciones del gobierno.
Los 10,000 maestros retirados que regresaron a las aulas hace dos años para aprovechar los incentivos ofrecidos por el gobierno a fin de aliviar la escasez de maestros, ahora temen ser los primeros cesanteados, agregó el retirado.
Algunos centros académicos del gobierno están desapareciendo de la noche a la mañana, agregó, y los retirados que operan muchos de los quioscos de periódicos en la capital han sido informados de que tendrán que dejar el empleo a gente más joven despedida de otros puestos.
Más de 150 de los 231 choferes de bajo sueldo asignados a la cadena estatal de hoteles Gaviota serán despedidos, reportó la semana pasada el periodista independiente Carlos Ríos Otero.
Espinosa Chepe señaló que los despidos ocurren en un momento en que algunos cubanos viven bien robando al gobierno, trabajando para empresas extranjeras o como intermediarios en los mercados campesinos.
"Esta economía no es fácil de explicar'', aseguró. "La gente no pregunta cuánto le van a pagar [por un empleo]. Lo que les interesa es qué hay allí que se puede vender por la izquierda [ilegalmente]''.
"Hay dos Cubas''. agregó. "Hay mucha gente ganando mucho dinero y otros que se están hundiendo. Hay una diferencia social enorme y cada día será mayor''.





























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