Los ex presos políticos cubanos y sus parientes que viven en España podrán venir rápidamente a Estados Unidos bajo un programa especial de parole, anunció el lunes un funcionario del Departamento de Estado.
Las solicitudes de los ex presos para su entrada a Estados Unidos se procesarán caso por caso, pero se espera que tomen un promedio de alrededor de un mes, agregó el funcionario.
La mayoría de los 36 presos recientemente liberados y decenas de sus parientes que se encuentran en España desean trasladarse a Estados Unidos, pero los procedimientos de inmigración de EEUU lo prohíben porque ya ellos están en un refugio seguro en España.
Los departamentos de Estado y Seguridad Interior acordaron por eso permitirles la entrada bajo el Significant Public Benefit Parole Program (Programa de beneficios de interés público significativo, SPBP), añadió el funcionario, a quien según las reglas del Departamento de Estado no se le puede identificar ni citar directamente.
El SPBP se ha utilizado en el pasado para permitir la entrada a Estados Unidos de personas como iraquíes y activistas sindicales colombianos que temen por sus vidas, explicó el funcionario a El Nuevo Herald en un informe por teléfono desde Washington.
Funcionarios consulares en la embajada de EEUU en Madrid han contactado a varios de los ex prisioneros políticos para informarles de la eligibilidad del programa y otros requisitos, agregó el funcionario.
Por lo menos una de las solicitudes ya se procesa y se entrevistará a varios otros ex presos políticos esta semana, añadió. El SPBP permite que los recién llegados reciban rápidamente permisos de trabajo y eventualmente la residencia.
El ex preso político Normando Hernández confirmó desde Madrid que los funcionarios consulares les han solicitado información a los ex presos y sus parientes, pero pareció estar poco claro en los detalles.
"No sabemos bajo qué condiciones sería la entrada a EEUU", dijo Hernández a El Nuevo Herald. "Lo que queremos es que todas las familias puedan salir bajo las condiciones de que somos refugiados políticos".
"Me has puesto muy alegre y triste, porque sería una carga para nuestros familiares", en Estados Unidos, agregó Hernández cuando se le comunicó la información del funcionario del Departamento de Estado.
El gobernante cubano Raúl Castro prometió el 7 de julio liberar a 52 presos políticos, los últimos que quedaban en la cárcel de una redada en el 2003 que sentenció a 75 disidentes pacíficos a términos de prisión de hasta 28 años.
Treinta y seis ya han sido liberados en varios pequeños grupos después que acordaron salir directamente de la prisión al aeropuerto de La Habana y volar hacia España, junto con varios de sus parientes cada uno. Otros tres han acordado salir de la isla, pero esperan por espacios en los jets de pasajeros rumbo a Madrid.
Muchos de los cubanos recién llegados a España se han quejado de sus malas condiciones de vivienda, las incertidumbres sobre su estatus legal en el país europeo y los estipendios que reciben para cubrir sus gastos.
Otros 12 disidentes encarcelados han dicho que se negarán a abandonar Cuba, pero se espera que los liberen el mes próximo como parte del acuerdo del 7 de julio de Castro con la Iglesia Católica en Cuba y el gobierno español.



























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