Hace tres domingos, "Muñeca'' se despidió de su familia: de sus cuatro hijos, de sus seis nietos y de algunos de sus siete bisnietos. Sabía que iba a morir.
"Dijo que ella estaba en paz con Dios, que no tuvieramos pena y que ya había vivido bastante'', contó una de sus hijas, Tensy Müller, de 67 años.
Este sábado, justo antes de la medianoche, Consuelo "Muñeca'' Baras, de 89 años, falleció en la residencia donde vivía, Residential Plaza. Se fue durmiendo, como ella deseaba.
"No quiso ir al hospital ni que le metieran tubos ni nada'' dijo Müller.
Baras sabía que era su momento, y se mostró contenta de poder reunirse finalmente con su marido, el deportista cubano Héctor Muñoz, quien jugaba al baloncesto. Su familia se despidió de ella este martes con una misa en la Iglesia Católica Príncipe de Paz. Será cremada en los próximos días.
"Muñeca'' se crió como hija única entre Cuba y España. Nació en La Habana y asistió al Colegio María Corominas, pero pasaba muchas temporadas en Madrid, ya que sus padres eran de origen español. Allí estudió en el Colegio de las Madres Irlandesas, a donde asistían los hijos y familiares del Rey Alfonso XIII.
"Mi madre siempre decía que la única que no era de la realeza era ella y la hija del embajador de Venezuela'', recordó Müller.
Esa educación formó su caracter, según contó su amiga de la infancia Marina Cobián, de 91 años.
"A veces era difícil porque ella tenía otros conceptos de la vida. Venía de Europa y tenía ideas más avanzadas que nosotras'' apuntó Cobián, que asistió al mismo colegio en La Habana. Los que la conocían, recuerdan su elegancia, su figura y su belleza. De ahí que todo el mundo le llamara "Muñeca''. Algunos incluso ignoraban su verdadero nombre, Consuelo.
Se casó muy joven, todavía menor de edad, con Héctor Muñoz, quien fue profesor de educación física. Hicieron muchas cosas juntos, como estudiar derecho -aunque ella no se graduó- o trabajar para la compañía financiera Merrill Lynch.
Sus hijos cuentan que los momentos más difíciles para la pareja fueron los cuatro años que pasaron separados de sus hijos, que fueron los primeros en salir de Cuba gracias a la Operación Pedro Pan.
"Ellos estaban preocupados, sobre todo, por el problema de los colegios y la educación'', dijo Müller.
La familia se volvió a reunir en el año 1966, cuando la pareja consiguió salir finalmente de Cuba. Vivieron en Staten Island hasta la muerte de Muñoz. Entonces Baras se mudó cerca de sus hijas. Tras un breve paso por Washington D.C., se trasladó a Miami Beach.
Sus últimos años los disfrutó haciendo una de sus actividades preferidas: tejer. Había aprendido durante la Segunda Guerra Mundial de una alemana que visitaba Cuba. Ese es uno de los muchos recuerdos que dejó a su extensa descendencia.
"A todos los nietos les tejió cosas maravillosas'', contó Müller. "A nosotros nos hacía suéters de los catálogos de Vogue. Cuanto más difíciles, más le gustaban''.

























Mi Yahoo