Un terremoto se produjo en la NBA este verano después de que LeBron James decidiera unirse a Chris Bosh y Dwyane Wade para defender los colores del Heat.
Con el sismo algunas ciudades, como Cleveland, quedaron practicamente desmanteladas y otras, como Miami, han sido las grandes beneficiadas.
El Heat tiene ahora en sus filas a los llamados Tres Grandes y aunque esto no le garantiza por si solo el ganar el campeonato, si le otorga un gran por ciento de éxito.
James se trajo además sus dos premios de Jugador Más Valioso y esta temporada podría ganar el tercero en fila, ingresando al selecto club formado por Bill Russell, Wilt Chamberlain y Larry Bird; y donde, por cierto, no están ni Magic Johnson, ni Michael Jordan.
El King, que ahora juega con el 6, muy pronto ocupará el trono de Jordan, tanto por su versatilidad como por sus números y sobre todo por los anillos que, a partir de esta temporada, espera lucir.
Una mezcla de talento y físico le ha permitido batir muchos récords, entre los que destaca ser el más joven en llegar a los 10,000 puntos. A Miami llega con un promedio por juego de 27.8, 7.0 rebotes y 7.0 asistencias, pero sobre todo con una enorme habilidad para hacer triples dobles, robar balones y taponear al rival.
Si con los Caveliers el delantero pequeño llegó a ganar 66 juegos, con el Heat debe sobrepasar con creces esa marca e incluso poner a temblar el récords de más victorias en una temporada de la NBA.
Para ello va a necesitar el aporte de Bosh, su compañero de viaje este verano.
El nuevo número 1 del Heat sabe que es el verdadero Hombre Grande de Miami, aunque personalmete prefiera abrir como delantero de poder. Bosh es ese tipo jugador sacrificado y eficiente que todo el mundo quiere en su equipo.
Pese a sus 6.10' tiene una gran velocidad y un excelente manejo del balón, lo que le permite superar con facilidad a sus marcadores. Su media por juego ronda los 20 puntos y los 10 rebotes, destacando además por su gran labor defensiva y su trabajo de equipo.
Si para el Heat es un lujo contar con un Bosh bajo las tablas, que podría decir de su estelar escolta D-Wade, uno de los jugadores que siempre entra en las quinielas para el MVP.
Con la llegada de Shaquille O'Neal, Wade mejoró considerablemente sus números por lo que se espera que este temporada aumente su promedio histórico de 25.4 puntos y 6.6 asistencias por juego.
Flash también destaca por su gran versatilidad, por jugadas de otras galaxias y por su aplomo para anotar la canasta decisiva sobre la bocina.
De los tres, Wade es el único que ha logrado saborear las mieles del triunfo y seguro que a partir de esta temporada hará todo lo posible por compartir esa dulce experiencia con sus compañeros de equipo.
Algunos creen que Miami necesitará tres balones para jugar, sin embargo no hay un argumento sólido que sostenga esa hipótesis, más bien podría ocurrir lo contrario.
En las rotaciones uno de ellos podría permanecer en la cancha, mientras los otros dos descansan. Si uno no está bien físicamente, como con Wade ahora, los otros pueden hacerse cargo.
Y cuando estén juntos los tres es muy probable que aumenten sus promedios de asistencias por juego. No es lo mismo para Wade darle la bola a Quentin Richardson que a James, quien seguro preferirá pasársela a Bosh que a Anderson Verejao.
Si alguien duda de la comunión de este trío de ases, sólo tiene que mirar al dinero que han renunciado. Cada uno va a ganar unos $14 millones, pese a que otros equipos les ofrecieron el doble, o sea un salario similar al de Kobe Bryant, quien cobra $24.8 millones por temporada.
Incluso podrían haber ganado más que Paul Gasol o Kevin Garnett, quienes reciben unos $18 millones, pero no, prefirieron conformar un equipo ganador y, con su talento, seguro no van a parar hasta conseguirlo.
De ahora adelante la combinación ganadora no incluirá al 23, será 1-3-6 la que abrá la puerta al triunfo.






























Mi Yahoo