Andi Oliva tiene nombre que suena a pelotero de Grandes Ligas. Ahora debe demostrar que su cuerpo puede actuar como tal.
Oliva es el último de una nueva ola de promesas juveniles del béisbol cubano que acaba de llegar a Estados Unidos bajo la guía del agente Carlos Pérez, presidente de Miami Sports Consulting.
"Mi único deseo es continuar mi carrera en el deporte'', expresó Oliva, de 18 años y miembro de la preselección nacional de béisbol. "Sé que ahora comienza un camino duro y de sacrificio, pero estoy listo para iniciar el recorrido''.
Por suerte, Oliva no tuvo que sufrir las peripecias a través de terceros países que muchos de sus compatriotas deben enfrentar para pisar suelo estadounidense, sino que arribó a Miami vía reunificación familiar.
El lanzador zurdo de La Habana fue invitado a conformar el grupo de peloteros de donde saldría el equipo que representaría a Cuba en el Campeonato Mundial Juvenil que se celebró el verano pasado en Canadá.
Sin embargo, la familia de Oliva comenzó tramites legales para irse del país y el muchacho declinó la invitación de la federación cubana de béisbol, lo que privó al equipo de un pitcher que, según reportes, puede alcanzar las 90 millas por hora y que en el campeonato de la categoría 15-16 años había ponchado a 46 bateadores en 55.2 entradas.
"Uno siempre quiere representar a su país'', indicó Oliva, quien mide seis pies de estatura. "Pero la vida me colocó en una situación donde había un premio mayor y decidí evitar compromisos que me habrían complicado un poco''.
Con su presencia en Miami, Oliva se suma a los también miembros de la élite juvenil del béisbol cubano Marcos Barrios y Yasiel Balaguer, todos representados por Pérez, quien poco a poco está conformando un equipo de jóvenes prospectos.
A diferencia de tantos peloteros antillanos que abandonan su país un poco tarde, estos tres, ninguno mayor de 18 años, lo ha hecho en un momento muy favorable para los peloteros cubanos.
"Hay un renacer del interés por los jugadores de la isla'', explicó Pérez. "Es la nueva frontera de talento que se abre y los equipos de las Mayores no quieren perderse este momento. Estos muchachos son jóvenes pero tienen los fundamentos del béisbol. Y llegan en la edad de oro''.
Los casos más claros son los de Joel Iglesias y Noel Argelles, quienes ya forman parte del bisbol profesional. Ambos abandonaron en el 2008 la escuadra nacional juvenil en un torneo en Canadá y firmaron, el primero por $8.26 millones con los Medias Rojas de Boston, y el segundo por $7 millones con los Reales.





























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