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Alaska, la última frontera

  • Las montañas cubieras de nieve y el aire helado recuerdan que Alaska es uno de los lugares donde los alces, los lobos y las aguilas son los dueños de su reino. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • En Skagway es posible deshacer los pasos de los buscadores de oro al tomar el histórico tren por la ruta del rio Yukón hasta llegar a la cima del monte White Pass. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Alaska fue el penúltimo estado en incorporarse a los Estados Unidos. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Es posible revivir la fiebre del oro en Klondike al visitar las casas de juegos de Jefferson ' Soapy" Smith, el bandido más temido de la región, o pasearse por los 80 bares y prostíbulos que han sido convertidos en museos. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Los escasos habitantes de Alaska sobreviven gracias a la caza, a la pesca, la minería y, en los últimos años, gracias al turismo. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Un 'saloon' típico de los pueblos fronterizos en Alaska. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Alaska cuenta con 17 de los 20 picos más altos de Norteamérica, que se elevan por encima de los 14,000 pies. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • La calle Creek, en Ketchikan, conocida también como 'la capital mundial del salmón'. CORTESÍA/ Diana Ocampo

  • Los Tótems, figures monumentales talladas en madera de cedro, pueden verse en el Museo de Tótems o en cualquiera de las villas, parques o aldeas indígenas. CORTESÍA/ Diana Ocampo