Ganar es urgente. Otro resultado tendrá muy malas consecuencias para los Dolphins de Miami y los Jets de Nueva York, que se enfrentan hoy (4:15 p.m.) en un clásico con sabor a desesperación.
Una derrota acabará con las poquísimas esperanzas de los Dolphins (6-6) de llegar a los playoffs.
Para los Jets (9-3), una caída limitará su opción en la lucha por el título de la División Este de la Conferencia Americana, luego de la bochornosa apaleada 45-3 sufrida frente a los Patriots de Nueva Inglaterra, el lunes pasado.
El entrenador de los Dolphins, Tony Sparano, no pierde la fe en su equipo, pese al tropiezo 13-10 la semana anterior contra los Browns de Cleveland.
"Nuestro equipo tiene la habilidad de saber reaccionar ante la adversidad'', dijo Sparano. "Hay que recordar que el club que enfrentáremos el domingo [hoy] disputó el título de Conferencia la temporada pasada y a estas alturas del año tenía el mismo récord que nosotros, 6-6''.
Si los Dolphins quieren igualar la hazaña de los Jets en la campaña pasada tendrán que ganar los cuatro partidos que les restan: hoy a los Jets, luego a Buffalo y Detroit en el Sun Life Stadium y a los Patriots de visitantes.
El conjunto de Sparano es un gallo que canta en corral ajeno, donde ha conseguido cinco victorias en seis partidos; pero arruga en casa, con una marca a la inversa: un triunfo en seis juegos.
Hoy afrontará un reto complicado. Su defensiva funciona bien, pero su ofensiva tiene muchos altibajos.
El quarterback Chad Henne fue interceptato tres veces el domingo pasado y esos turnovers fueron fulminantes. Para colmo, Brian Hartline fue puesto en la lista de lesionados por un problema en el dedo y en su lugar los Dolphins contrataron al tight end Dedrick Epps, quien estaba en los equipos de entrenamiento.
Hartline se había convertido en valiosa pieza de ataque de los Dolphins con los más altos registros en su carrera con 43 recepciones y 615 yardas en 11 partidos como titular en el 2010.
Además, Brandon Marshall, la principal arma ofensiva del equipo, aún no se recupera completamente de una lesión al tendón de la corva, y está en duda hoy.
La mayor debilidad defensiva de los Jets es por el aire, y justamente en el ataque por arriba los Dolphins se encuentran con lesionados.




























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