"Nosotros trabajamos en planes de 5 y 10 años'', indicó Alfonso Fanjul. "Creemos que este negocio tiene un gran futuro. Es la forma en que pensamos''.
En Okeelanta, uno de varios ingenios y refinerías de azúcar de la familia, cerca de South Bay, los Fanjul operan con plantas de fuentes renovables, producen y empacan azúcar para grandes corporaciones, supermercados y cadenas de negocios.
La eficiencia operacional del complejo se concretó con la puesta en marcha de una moderna instalación de energía renovable. Son cerca de 2 millones de toneladas anuales de caña y desechos de madera que se procesan como combustible, convirtiéndola en la más grande de su tipo en el país.
"La biomasa es ideal para la producción de azúcar. Es un proceso que provee la energía para mover la industria'', precisó Alfonso Fanjul.
En el terreno comunitario, la empresa de la familia provee asistencia y ayuda a los más necesitados a través de la organización New Hope Charity. Recientemente la entidad distribuyó más de 3,000 juguetes en su centro de Pahokee, donde se ha levantado una escuela y una estación médica, entre otras facilidades.
"Es importante asistir a la comunidad'', afirmó José Fanjul. "Donde quiera que estemos, tenemos una obligación social''.
A pesar del tiempo transcurrido y los recuerdos de la Cuba de ayer, la familia no pierde la fe de ver a la isla libre y democrática.
"No sé de que forma va a pasar pero tengo esperanzas de que eso ocurra'', confesó Alfonso Fanjul. "Estamos listos para tomar una decisión en el futuro'', añadió su hermano José.






























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