Durante una visita al Hospital Calixto García, que sólo atiende a cubanos, la enfermera "se sintió impresionada por lo desaliñado de la instalación [. . .] y por la falta de todo (suplementos médicos, privacidad, personal médico calificado). Para la FSHP, fue una escena que recordó alguno de los países más pobres del mundo''.
La sala de emergencias de 22 camas del hospital, que recibe a todas las víctimas de traumas serios en la capital, no tenía instalada tubería de oxígeno ni equipo de monitoreo, y su escáner CT y su MRI se dice que están rotos con frecuencia'', indicó el despacho.
En el Hospital Salvador Allende, la sala de emergencias se veía muy ordenada, limpia y organizada''. Pero el resto de la instalación estaba hecha un desastre'', y los custodios de la entrada olían a alcohol''.
"Los pacientes tenían que traer sus propios bombillos eléctricos si querían luz en sus cuartos. Los interruptores habían sido robados de la mayor parte de los cuartos, de modo que uno tenía que conectar alambres pelados para obtener electricidad'', reportó el despacho.
"No había aire acondicionado, y [. . .] el servicio de comidas del hospital consistía de arroz, pescado, huevos y papas día tras día. No disponían de frutas frescas, vegetales o carne'', según el cable.
La enfermera no vio ninguna práctica real' de medicina o de enfermería durante su recorrido de casi una hora por la mayoría de los edificios'', concluyó el despacho. En cuanto a los pacientes, no pudo dejar de pensar que podrían estar mejor en sus propias casas''.




























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