Luis Posada Carriles, un hombre al que el gobierno cubano llama un asesino entrenado por la CIA, y al que militantes anticastristas califican de héroe, fue a juicio este lunes bajo 11 cargos que podrían enviarlo a prisión por hasta ocho años.
Pero la palabra "terrorismo'' no se pronunció hasta bien avanzado el proceso de selección del jurado, cuando la jueza federal de distrito Kathleen Cardone dijo que el cargo de obstrucción que Posada encara implica un caso de "terrorismo internacional''.
Posada, en cambio, es juzgado bajo cargos de mentir bajo juramento sobre su papel en una serie de bombas colocadas en 1997 en La Habana, acerca de cómo entró exactamente en Estados Unidos y sobre un pasaporte guatemalteco falso que tuvo una vez.
Posada, de 82 años de edad, y su abogado defensor pasaron ampliamente inadvertidos por delante de dos grupos de manifestantes para el inicio de su juicio en el recién construido juzgado federal de El Paso.
Un grupo de unos 60 manifestantes exigía que Posada fuera extraditado a Venezuela o Cuba, para ser juzgado por la bomba que en 1977 derribó un avión cubano de pasajeros, causando la muerte de 73 personas, y por las bombas colocadas en La Habana en 1997, que causaron la muerte de un turista italiano.
El otro grupo, integrado por partidarios de Posada, que según se informó había llegado del área de Los Angeles, agitaba banderas estadounidenses y cantaba consignas anticastristas.
Los 130 jurados potenciales estaban enclaustrados en el salón más amplio del juzgado para el escrutinio inicial, y se conectó un video a otro salón, donde sólo un puñado de periodistas y observadores miraba lo que sucedía. Cardone dejó bien claro que estaba apurada: Vamos a hacer que este juicio avance tan rápidamente como sea posible'', declaró al inicio, y la selección del jurado continuaba bien pasadas las 8:30 pm., hora de Miami.
Pero también resultó claro que el proceso de selección del jurado -al preguntar a los jurados potenciales si existía algo que pudiera impedirles llegar a un veredicto justotomaría más tiempo que el de un juicio promedio.
La jueza preguntó cuántos de ellos habían escuchado o leído algo sobre el caso Posada o las personas envueltas en el mismo. Si tenían amigos o parientes en la policía. Si alguna vez habían tenido que ver con un caso de inmigración.
Cerca de 40 de los jurados potenciales dijeron que habían oído algo sobre el caso. Muchos dijeron que conocían a alguien en la policía, en su mayoría, según parece, agentes de inmigración que trabajan en esta ciudad fronteriza. Y lo que pareció ser una gran mayoría, dijo que conocían a alguien que era ciudadano estadounidense por naturalización. Cardone le dijo a los posibles miembros del jurado que aunque "el tema de las relaciones de EEUU con Cuba no forma parte del caso'', y que ella quería saber si alguno de los que estaba allí "lo desconocía por completo''. Sólo una mujer levantó su mano.
Cuando Cardone preguntó si alguno de los jurados potenciales "tenía alguna opinión formada sobre Cuba o la relación de EEUU con Cuba'', nadie levantó la mano.



























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