En las tardes inusualmente frías del invierno en Miami, Diego Castilla, propietario del Restaurante Bocaíto, en Coral Way, se prepara para una romería de clientes que, atraídos por un letrero que anuncia "Churros con chocolate", hacen una parada para calentarse con una humeante taza de espeso chocolate importado y churros crocantes recién sacados de la paila de freír y espolvoreados de una blanca capa de azúcar.
"En España los churros se preparan en todos los bares en cualquier estación, se comen especialmente al desayuno con café con leche; también es común que los españoles los coman con chocolate en la madrugada después de la parranda, pero aquí en Miami la época del churro es especialmente la del frío", destaca Castilla, quien para la estación los añade a su menú de influencia andaluza y canaria.
La masa básica, indica, se logra con exactas cantidades de harina de trigo, levadura, agua y una pizca de sal, pero él prefiere importarlos ya preparados de España.
Aparte de conformar el desayuno tradicional y la merienda en España son igual de populares en los países hispanos. En Miami, están en las ferias, en los centros comerciales al igual que en restaurantes españoles, cubanos, argentinos e incluso en locales de cadenas especializadas como Churromanía, originada en Venezuela y con franquicia internacional.
A la receta básica cada país le ha añade un toque especial, se rellenan con dulce de leche, guayaba, chocolate o crema de vainilla.
La superficie acanalada del churro está definida por la churrera; la más común, es una especie de jeringa con boquilla en forma de estrella.
"En España hay varios tipos de churros, uno es delgado en forma de lazo, otro es largo y grueso, muy popular en Madrid, donde se le llama porra. En Andalucía suelen hacerse en forma de una gran circunferencia en espiral que se divide en porciones luego de freírla", describe Castilla.
En otros puntos de Miami, el restaurante Manolo ha hecho de una receta de familia un éxito.
"La receta fue creada por nuestra familia en España desde 1917, donde la Churrería Manolo se caracterizaba por churros rellenos de chocolate y natilla española", explica Rodrigo Benito, de 34 años, uno de los propietarios del negocio, que cuenta con sucursales en South Beach, North Miami Beach y Pembroke Pines.
"Nuestra familia posteriormente emigró a Uruguay y Argentina, donde continuaron la tradición de los churros y se añadieron rellenos como el dulce de leche", agrega Benito, quien pertenece a una tercera generación de la familia y nació en Argentina.
En toda estación, en Manolo los churros se fríen cada dos horas. "Aunque es cierto que son más populares en época de frío, cuando los acompañamos con chocolate caliente, preparado con una receta de mi bisabuela", anota Benito.
En la Calle Ocho, en el bakery del restaurante Versailles, la demanda de los churros sube indudablemente en época de frío. "En esta época siempre se tiene una bandeja con churros estilo cubano ya preparados y se acompañan un chocolate espeso estilo español; el resto del año se preparan cuando los piden", dice Mónica Vals, una de las propietarias del restaurante.

























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