El hábito de hacer las tareas comienza desde temprano

 

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Desde kindergarten, Tomás Yanes tiene mucha disposición para hacer las tareas. "Le gusta leer, estudiar y saber que va a tener la respuesta a la pregunta que le va a hacer la maestra", cuenta Jorge Yanes, padre de Tomás, que va a cumplir ocho años y está en el cuadro de honor de segundo grado en Miami Springs Elementary. Aun así, "Tommy", como le dicen sus allegados, requiere en ocasiones ayuda para completar los deberes, que tiene que hacer a diario, incluso los fines de semana, porque el viernes le ponen tareas para entregar el lunes.

"Si tiene una duda, lo ayudo, pero nunca le doy la respuesta. Si se trata de un problema de Matemáticas, le hago un ejemplo del ejercicio, y después reviso los que hizo", relata Yanes, que tiene una niña de cinco años, Sofía, que está en kindergarten, y que no es tan dispuesta como su hermano para hacer la tarea.

"A ella debo motivarla más. Siempre los siento separados para que no se entretengan", cuenta Yanes, que cree que las dificultades que se suscitan con las tareas no vienen dadas por las maestras o la escuela, sino que dependen del niño.

"Mis hijos son personas completamente diferentes. A Tommy le gusta ver deportes, pero no necesariamente practicarlos. Sin embargo, Sofía es muy disciplinada para la natación y muy competitiva", reconoce Yanes, señalando que los padres deben saber los puntos fuertes de sus hijos y estimularlos.

En este aspecto coincide con Nieves María Hernández y Luisa Marina Gastelo, maestras del programa de VPK para niños de pre-kinder en el Star Babies Learning Center. "Los niños deben sentir que sus padres los apoyan en las actividades escolares", dicen las maestras, que consideran fundamental involucrar a los padres en el proceso de aprendizaje.

El hábito de hacer los deberes comienza en los primeros años de vida. "Las tareas debemos hacerlas divertidas: con juegos, canciones y risas, y sin presiones que intimiden o aburran al niño", señalan Hernández y Gastelo.

Otra estrategia es crearles un entorno cómodo y bien iluminado para hacer los deberes. "Tommy lee antes de dormir con la luz de la lamparita que tiene al lado de la cama, y mantiene el televisor apagado", cuenta Yanes, indicando que es importante el ejemplo de los adultos.

"A mi esposa le encanta leer y él la ve haciéndolo", añade Yanes.

Por su parte, Camilo Teuteló tiene gran habilidad para las Matemáticas, pero la lectura le cuesta más trabajo. "Se frustra porque no tiene la fluidez que espera", cuenta el presentador de noticias de Univisión Enrique Teuteló, padre de Camilo, también estudiante de segundo grado de Miami Springs Elementary.

"Intentamos que lea lo que le gusta", afirma Teuteló, contando que Camilo disfruta de libros tipo cómics, como The Adventures of Captain Underpants, de Dav Pilkey, y Diary of Wimpie Kid, de Jeff Kinney.

"En la escuela le piden que lea 54 minutos diarios, pero escasamente llegamos a 20", reconoce Teuteló, contando que Camilo suele leer en alta voz para mejorar su entonación.

"Quiero que no vea la lectura como un enemigo. Le digo que en la vida todo es leer. Le pongo el ejemplo del menú del restaurante o de las señales [de tránsito] que indican el límite de velocidad.

Por su parte, Gala Arias, de 11 años, estudiante de sexto grado de la escuela magnet South Miami K-8, suele consultar con frecuencia la internet. "Un viaje al mercado puede ser una justificación para iniciar una búsqueda", dice su mamá, Anilú Oms, que recurre a la ayuda de sites como ixlmath.com (para estudiar las matemáticas de pre-kinder hasta sexto grado) y tickettoread.com (para estimular la lectura).

Tan importante como saber adonde recurrir para repasar las materias, es la organización del calendario de estudio de los niños. "Si están en exámenes, hay que cuidar de no ponerles muchas actividades extracurriculares", señala Enrique Infanzón, coordinador del programa académico para niños de Educación a la comunidad del Miami Dade College, Kendall Campus.

El experto aconseja dosificar el tiempo de estudio para no recargar las jornadas, que deben ser diarias. "Se deben tomar cinco minutos de descanso cada hora y media de estudio. Esto depende de la edad del estudiante", propone, aconsejando que se les ofrezcan tips para aprender a tomar notas. Se pueden colocar recordatorios en el margen de los libros. ¤

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