Colombia entrena a policías y soldados mexicanos en lucha antidroga

 
 

Soldados entrenan en la base militar de Tolemaida, en Colombia, en el 2007.
Soldados entrenan en la base militar de Tolemaida, en Colombia, en el 2007.
Mauricio Dueñas

CAJICA, Colombia

Con una gran experiencia en la lucha contra los carteles de la cocaína y las guerrillas marxistas, Colombia entrena a miles de policías, soldados y funcionarios judiciales mexicanos para ayudar a contener a las pandillas de la droga que han convertido partes de México en verdaderas zonas de combate.

La mayor parte del entrenamiento ha sido en México, dijeron funcionarios colombianos y estadounidenses. Pero en una señal de lo seria que se ha convertido la amenaza de los carteles de la droga, un número creciente de soldados y policías mexicanos viaja a Colombia para entrenarse con comandos policiales probados en el campo de batalla.

"México tiene lo que nosotros teníamos hace años, carteles muy poderosos'', afirmó en una reciente entrevista el presidente colombiano Juan Manuel Santos. "Lo que podemos dar es la experiencia que hemos tenido en desmantelar esos carteles, entrenar a oficiales de inteligencia, entrenar a la policía judicial''.

El nuevo papel de Colombia le da a la administración Obama, que paga por parte del entrenamiento y tiene una estrecha alianza con Bogotá, una forma políticamente viable de mejorar las fuerzas mexicanas de seguridad sin una presencia sustancial de las fuerzas armadas o la policía estadounidense en México. Colocar allí las fuerzas de EEUU podría ser políticamente contencioso en México, incluso cuando Washington envía cientos de millones de dólares para ayudar a aplastar a los poderosos carteles de la droga.

"Las fuerzas armadas estadounidenses podrían hacer indirectamente mucho más a través de los colombianos que lo que políticamente podrían hacer ellos de forma directa'', dijo Roderic Ai Camp, un experto en las fuerzas armadas de México en el College Claremont McKenna en California. "Debido a la pérdida de la mitad del territorio nacional de México con los Estados Unidos en el Siglo XIX, y la vacilante cooperación con sus contrapartes estadounidenses, los colombianos son unos representantes lógicos''.

El cambio de Colombia refleja su deseo de mostrar una capacidad para ayudar a resolver problemas regionales en vez de ser vista como una simple receptora de la ayuda de EEUU, que totaliza $9,000 millones, la mayor parte en equipo militar, a partir de la administración Clinton.

Colombia es aún el productor número uno de cocaína, mucha de la cual pasa a través de México en ruta hacia los consumidores estadounidenses. Las bandas colombianas de la droga aún batallan por las rutas de la cocaína, mientras que las guerrillas ocupan a las fuerzas de seguridad en un conflicto que está en su 47mo año.

Pero las cosas estaban mucho peor hace una generación, cuando la ciudad de Medellín tenía la mayor tasa de homicidios en todo el mundo.

Cuando aquello, el notoriamente violento cartel de la cocaína de Pablo Escobar en esa ciudad norteña colocaba bombas en centros comerciales, mataba a importantes políticos e incluso voló un avión de pasajeros, antes de su muerte a manos de la policía en 1993. Hace una década, otra fuerza pareció ser una amenaza aún mayor: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo rebelde que controló grandes extensiones de territorio y derrotaba regularmente a las fuerzas militares.

Sin embargo, en la actualidad la tasa de homicidios en Colombia ha descendido sustancialmente, y el gobierno ha recuperado el control del territorio donde una vez tenía influencia las FARC. En la última década, el tamaño de los cultivos de drogas de Colombia se ha reducido en más de la mitad por medio de un programa de fumigación aérea financiado por Estados Unidos, dijeron directivos de la ONU. Y la economía del país se considera una de las más dinámicas en América Latina.

Es ahora México el que, para algunos observadores, parece la anterior Colombia, con narcotraficantes implacables decapitando a sus adversarios y civiles inocentes que a veces mueren en el fuego cruzado.

Florencio Salazar, el embajador mexicano en Colombia, dijo que el complejo conflicto del país sudamericano, que en sus raíces es político, es muy diferente de la crisis en su país, donde las pandillas de las drogas participan sólo por el dinero.

Pero "es muy útil la capacidad que las fuerzas armadas y la policía tienen en Colombia'', comentó Salazar. "Buscamos trabajar juntos en soluciones''.

La policía nacional de Colombia recoge pruebas forenses, como cualquier departamento de policía. Pero es también la única en las Américas que opera como una unidad de infantería ligera del ejército, equipada con helicópteros y municiones potentes para hacer frente a bandas con armamento pesado.

"Ellos han experimentado lo que otros no han tenido que sufrir: experiencia en tratar con los secuestros, experiencia en explosivos, experiencia en desbaratar poderosas organizaciones de narcóticos'', dijo William Brownfield, un ex embajador de EEUU en Colombia que encabeza actualmente la Oficina de Narcóticos Internacionales y Asuntos del Cumplimiento de la Ley.

Instructores colombianos, acompañados por investigadores y fiscales de Estados Unidos y Canadá, han dado cursos de varias semanas en México sobre cómo recolectar pruebas y llevar adelante casos para ayudar a desintegrar los carteles de la droga.

La violencia en México comenzó a golpear dramáticamente en el 2006, cuando el presidente Felipe Calderón desplegó miles de tropas y policías federales para combatir a los carteles de la droga.

Más de Colombia

  •  

 <span class="cutline_leadin">John Jairo </span>Velásquez, alias ‘Popeye’, antiguo líder de los temidos sicarios del narcotraficante Pablo Escobar.

    Investigan nexo entre Popeye y grupo armado

    Las autoridades colombianas investigan si existe relación entre una acción de hombres armados que dicen buscar en Medellín un escondite de armas o dinero del fallecido “capo” Pablo Escobar y la salida de prisión de John Jairo Velásquez, alias “Popeye”, que fue el jefe de los sicarios de su cartel.

  • Santos celebra que Colombia no esté en ‘lista negra’

    El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, celebró el jueves que la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) haya mantenido al país por segundo año consecutivo fuera de la “lista negra” de los que no protegen las libertades y garantías fundamentales.

  • General retirado pide que las FARC entreguen las armas

    El general retirado del ejército colombiano Jorge Enrique Mora, miembro del equipo negociador del Gobierno en el diálogo con las FARC en Cuba, dijo el jueves que esa guerrilla se debe desmovilizar y entregar las armas para poder llegar a un acuerdo de paz y “surgir como un partido político”.

El Nuevo Herald

Súmese a la
discusión

el Nuevo Herald tiene el gusto de ofrecerle la oportunidad de compartir información, experiencias y observaciones sobre las noticias que cubrimos. Los comentarios que haga pueden ser publicados tanto en nuestro sitio en línea como en el periódico. Lo invitamos a que participe en un debate abierto sobre los asuntos del día y le pedimos que evite el uso de palabras obscenas, frases de odio, comentarios personales y señalamientos que puedan resultar ofensivos. Gracias por ofrecernos sus opiniones.

el Nuevo Herald utiliza una aplicación de Facebook para su sistema de comentarios. Usted debe ingresar con su cuenta de Facebook para hacer comentarios en nuestro sitio. Si tiene preguntas acerca de cómo hacer comentarios usando su cuenta de Facebook, haga click aqui.

¿Tiene información noticiosa que compartir con nosotros? Haga click aqui para enviarnos su información o inscríbase para participar en la red de Public Insight Network, que le permite convertirse en una fuente de información para el Nuevo Herald y The Miami Herald.

Esconder Comentarios

Esto afectará los comentarios en todas las historias.

Canceler OK


Empleo

Palabras clave(s) Ciudad Estado Categoria